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MERCADO DE ARTE DE VANGUARDIA

Coleccionistas privados y galeristas esperan al último día de Arco para decidir sus compras

La gran afluencia de público que experimenta la feria de arte Arco 89 desde el pasado viernes por la tarde supone, paradójicamente, una paralización de las actividades más fundamentales de esta manifestación: las transacciones entre galerías, los contactos entre artistas y exhibidores y las visitas de coleccionistas particulares, especialmente celosos de la privacidad de sus compras. Todos los expertos consultados coinciden en que el día más intenso de la feria es el último, el martes, cuando se ultiman las ventas, se rijan los contratos de colaboraciones futuras y los exhibidores pueden evaluar su participación.

"Los coleccionistas importantes, salvo algunas excepciones entusiastas que recorren detenidamente la feria desde la inauguración, esperan al último día para tomar sus decisiones; es el día más intenso y también uno de los más tranquilos de la feria", dijo a este diario una persona vinculada a la organización de Arco 89.La presencia de coleccionistas, por lo menos de los famosos, suele pasar poco menos que inadvertida en Arco y en las demás ferias semejantes.

Un famoso que no trató de sustraerse a la atención fue el cantante Manolo Escobar, gran conocedor del arte contemporáneo y coleccionista destacado, entusiasta e innovador. Escobar recorrió desde el viernes las instalaciones de Arco, aunque aplazó sus decisiones hasta el final.

Los galeristas con quienes se entrevistó el cantante mantuvieron, a petición de éste, la discreción acerca de sus predilecciones, pero una galerista catalana de la que Escobar es cliente habitual señaló que "es un hombre que no sólo conoce muy bien la situación del arte y del mercado artístico, sino que además gusta de arriesgarse; hace ya tiempo que dejaron de interesarle las firmas seguras y es, en cambio, muy inquieto y muy osado en sus adquisiciones".

Otros coleccionistas como los financieros Mario Conde y Ramón Areces, visitantes habituales -y discretos- de la feria, eran aún esperados en la misma y de cuentan entre los posibles visitantes del último día. Al igual que otros coleccionistas extranjeros, especialmente norteamericanos, alemanes y portugueses, que, según fuentes de la organización, "operan con más interés que otros años, pero mantienen la cautela y la discreción".

Al margen de los hábitos de los coleccionistas privados, un debate que se repite en todas las ediciones de Arco es el de si un alto nivel de ventas de un artista en la feria corresponde a su cotización real.

A este respecto, los organizadores son tajantes: "Los artistas con mayor nivel de ventas, salvo revelaciones, suelen ser los más buscados y, por tanto, los más cotizados del momento".

Las mismas fuentes añaden que "puede suceder en algún caso, como es el de Salvador Dalí, que un pintor potencialmente muy cotizado esté en cuarentena mientras los compradores deciden si el mercado se verá saturado y bajarán los precios, pero ésa no es la situación corriente; por lo demás, afortunadamente, los artistas más representados y vendidos en Arco son artistas vivos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de febrero de 1989