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Los sindicatos italianos deciden desconvocar la huelga general

Los secretarios generales de las tres mayores centrales sindicales de Italia -Franco Marini, de CISL; Brunot Trentin, de GCIL, y Giorgio Benvenuto, de UIL- comunicarán esta mañana a sus respectivos sindicatos la decisión de anular la huelga general, prevista para el próximo día 31 contra la política fiscal del Gobierno.La decisión fue adoptada ayer conjuntamente, tras una reunión de las tres secretarías sindicales nacionales, en la que fueron examinados los resultados de la dura y larguísima negociación con el Gobierno, que se prolongó durante dos días y cuya última reunión se alargó ininterrumpidamente, sin salir del palacio del Gobierno desde las cuatro de la tarde del miércoles hasta la cuatro de la madrugada de ayer.

En realidad, la decision de anular la huelga ha sido recibida con satisfacción no sólo en los medios políticos, sino también en la opinión pública, sobre todo tras haberse constatado que no ha habido derrota de ninguna de las partes y sí una toma de conciencia de la gravedad de una huelga general en un momento muy deficado, con una inflación que alcariza el 6%.

De ahí que el jefe del Gobierno, el dernocristiano Ciriaco De Mita, ayudado por los socialistas, haya preferido ceder en algunos puntos antes que aceptar una guerra sin cuartel contra los tres sindicatos, que en este caso habían conseguido la unidad perdida meses atrás.

Los sindicatos, también con sentido de responsabilidad, no han querido provocar una crisis en un Gobierno con problemas internos y han cedido en algunos de los puntos innegociables para el Gobierno.

Se puede decir, como han afirmado algunos comentaristas, que ha vencido "el sentido común de responsabilidad".

En realidad, los sindicatos han obtenido mucho. Para ellos, un punto irrenunciable y que se le hacía muy pesado al Gobierno era la introducción de un mecanismo automático para recuperar cada año el fiscal drag, es decir, el reajuste de los impuestos al aumento de la inflacion. Y el Gobierno ha cedido. El mecanismo entrará en vigor a partir de 1990.

Han obtenido, además, toda una serie de dispositivos para que el pago de los impuestos sea más "justo". Por ejemplo, que las desgravaciones impositivas, por diversos motivos, no puedan superar jamás el 22%. Los trabajadores autónomos pagarán una cantidad a partir de una base imponible menor de 18 millones de liras (casi dos millones de pesetas) y no de 36 millones, como hasta ahora.

Al mismo tiempo, De Mita se ha comprometido a que antes de junio se decrete el mecanismo que tase las ganancias en bolsa, cosa que nunca se ha hecho en Italia.

Por último, los sindicatos han arrancado al Gobierno toda una serie de promesas concretas para potenciar la administración de Hacienda y poder así perseguir con mayor eficacia a los que siguen defraudando al fisco.

En lo que por el momento el Gobierno no ha cedido ha sido en el problema de la amnistía fiscal para los que nunca han pagado al fisco, a cambio de una multa.

Como tampoco ha aceptado el que se ensanche la base imponible a partir de la cual se empieza a pagar al fisco.

Los sindicatos, en general, han afirmado que se ha dado un paso importante "en la línea de una mayor justicia fiscal", que es lo que pretendían.

Por su parte el vicepresidente del Gobierno, el socialista Gianni De Michelis, ha afirmado que "el Ejecutivo hizo lo que correspondía" y las concesiones a los sindicatos no incide sobre la Hacienda pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de enero de 1989

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