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Crítica:CINE

Intriga psicológica

House of gamesDirección y guión: David Mamet. Fotografía: Juan Ruiz Anchia. Música: Alaric Jans. Producción: Michael Hausman. Estados Unidos, 1987. Intérpretes: Lindsay Crouse, Joe Mantegna, Mike Nussbaum, Lilia Skala, J. T. WaIsh. Estreno en Madrid: cine Alexandra (V.O.).

House of games (Casa de juegos), primera realización de David Mamet, es un filme de intriga psicológica que coquetea con el suspense. El argumento planteado -que comparte el propio Mamet con Jonathan Katz- tiene como protagonistas a una célebre psiquiatra cuyos libros son éxitos editoriales y a un timador profesional. Ambos basan sus respectivos trabajos en la confianza que han de inspirar, respectivamente, a sus pacientes y víctimas. El nudo argumental, planteado como fruto del azar, establece un paralelismo entre la vida y el juego, y se desarrolla gracias a la fascinación que la protagonista siente por la transgresión del orden, hecho significativo en una profesional encargada de devolver a la cordura a sus clientes.

David Mamet, dramaturgo de éxito y autor de los guiones de Veredicto final, El cartero siempre llama dos veces y Los intocables, nos presenta cada hecho como lógica consecuencia del anterior y permite adivinar que el compló ocupa el lugar en principio asignado al azar en el juego de la intriga expuesta.

Esta película, aconsejable por su originalidad, muestra el estilo impuesto por su director y guionista, que se basa en una efectiva puesta en escena, fría y distanciada, y en la elección de los actores, de áspero gesto y secas actuaciones. Elementos enfatizados convenientemente por una adecuada banda sonora y por la personal iluminación del español afincado en Hollywood Juan Ruiz Anchia.

'Antisuspense'

House of games, hábil muestra del género psicológico-policiaco, calificado como filme anti-suspense en su presentación en el festival de Venecia del pasado año, donde obtuvo el Premio de la Crítica, reclama la atención sobre el futuro de este peculiar cineasta, cuya segunda película, Things change, se significó también en la última edición de la Mostra veneciana.

Este título, destacable tanto por su idea argumental como por la exposición cinematográfica de su desarrollo, convierte al espectador en activo receptor del discurso expuesto. Algo poco común hoy en nuestras pantallas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 1988