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El Consejo Agrícola de la CE finaliza con un rotundo fracaso

La maratón agrícola convocada por la presidencia griega, iniciada la pasada semana y continuada anteayer y ayer en Bruselas, se saldó con un rotundo fracaso. La oposición de Francia, Reino Unido, Irlanda y Dinamarca impidió que el paquete de reformas agrarias puesto sobre la mesa saliera adelante. Con ello, el ministro español, Carlos Romero, hereda para la presidencia española un conjunto de temas espinosos que echa al traste su pretensión de tener "las manos libres".

El primer Consejo de Ministros de Agricultura de la CE bajo presidencia española, previsto inicialmente para el 16 de enero, tendrá que enfrentarse a la reforma del sector de la carne de vacuno, las nuevas cuotas de leche, las ayudas a las rentas de los agricultores más perjudicados por la crisis y un reglamento para los frutos secos, tema éste por el que lleva luchando España hace más de un año. A ello se añade el acuerdo pendiente sobre las importaciones de mantequilla y ovino procedentes de Nueva Zelanda, cuestión irresuelta que deja en entredicho la voluntad expresada por la CE en la reunión del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) celebrada en Montreal.Las reformas de los mercados del vacuno y del ovino estaba previsto que entrasen en vigor el próximo uno de enero. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, de última hora en Bruselas por la presidencia griega, ya se daba por hecho en medios agrarios que los acuerdos iban a ser imposibles. España luchaba para lograr la existencia de sólo dos zonas en la CE para el ovino. En frutos secos, ni siquiera ha sido posible aceptar una propuesta comunitaria, según era el objetivo de Agricultura.

La continuación de la reforma de la política agrícola común choca con la oposición de los países que tienen intereses sensibles en el sector agrario. La Comisión Europea ha arbitrado prórrogas de dos o tres meses, según los casos, pero España se encuentra abocada a arbitar una solución en los primeros meses de su presidencia, lo cual puede perjudicar una negociación rápida de precios agrarios.

El enquistamiento de posiciones en temas sensibles de la política agraria, con la circunstancia añadida de que el nuevo comisario de Agricultura es el irlandés Ray MacHarry, cuyo país es uno de los opositores a la reforma del bovino, coloca al ministro Romero ante un difiícil ejercicio de consensos. Los objetivos de abordar la política forestal y del mundo rural, según fuentes comunitarias, corren el peligro de la falta de tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de diciembre de 1988

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