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Reagan elogia a Gorbachov y la 'perestroika' en su última conferencia de prensa

Con un elogio a Gorbachov -"en quien confío"- y a la URSS de la perestroika, que habría sido inconcebible hace ocho años, cuando asumió el poder, Ronald Reagan concluyó en la madrugada del viernes (hora peninsular) su 48ª y última conferencia de prensa como presidente de Estados Unidos. Pero, a pesar del aplauso final a Gorbachov, Reagan afirmó que su anuncio de un recorte unilateral de tropas y carros de combate soviéticos en Europa no es aún suficiente para que EE UU reduzca su gasto militar.

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"Debemos mantener nuestra fuerza militar y no reduciremos tropas unilateralmente hasta que ambas partes lleguen a una paridad", dijo el presidente. "Recortan 500.000 soldados pero aún tienen cinco millones de hombres en el ejército y nos superan en tanques y en artillería", dijo Reagan. "Cuando alcancemos la igualdad podremos negociar mutuas reducciones".La nostalgia del final de una era y el giro de 180 grados del gran comunicador sobre el sistema y el país que consideraba no hace mucho como diabólicos, dominaron su último encuentro formal con la Prensa, en la sala Este de la Casa Blanca, adornada con árboles de Navidad.

Ronald Reagan, con 78 años al final de una vida política como auténtico cruzado del anticomunismo, apuesta por Gorbachov y su revolución que, tras cinco cumbres, le han permitido sellar su presidencia con un histórico tratado de eliminación de armas nucleares.

"Es evidente que el pueblo soviético apoya a Gorbachov", dijo Reagan. "Quieren la perestroika y la glasnost, y la burocracia se va a tener que pensar dos veces hasta donde quiere seguir bloqueando las reformas".

El presidente se manifestó más positivo que nunca hacia Gorbachov, quien, insistió, es un "tipo nuevo de líder soviético", pero mantuvo la cautela sobre su anunciado desarme unilateral en Europa y rechazó sus propuestas sobre Afganistán, pidiendo a cambio la retirada del "Gobierno títere" de Kabul.

El presidente aseguró que Gorbachov está tratando de hacer menos amenazante a la URSS y "reconoce que su masivo rearme ha sido el responsable de la gran crisis económica que enfrenta la Unión Soviética" Reagan está convencido de que la diferente personalidad del líder del Kremlin, respecto a sus predecesores, y la relación personal que ha anudado con él, han sido determinantes, junto con una defensa fuerte, para las "extraordinarias cosas" conseguidas desde 1985.

Foto histórica

Reagan explicó que todos estos progresos en las relaciones Este-Oeste, que suponen una práctica terminación de la guerra fría, fueron simbolizados el miércoles en la fotografia histórica del presidente norteamericano, el líder soviético y el vicepresidente George Bush, con el fondo de la Estatua de la Libertad en el puerto de Nueva York.

Reagan regaló a Gorbachov una fotograflia de los dos presidentes paseando por un bosque en su primera cumbre en Ginebra, en 1985, con la dedicatoria: "Hemos andado un trecho muy largo para limpiar un camino para la paz". "Buenas palabras con un significado real", respondió el dirigente soviético.

El presidente, que ha propiciado una distensión sin prece dentes con la URSS, llegó a afirmar que los dos países podrían ser de nuevo aliados, como ocurrió en la II Guerra Mundial Esto "dependería de ellos" y ocurriría "si se establece definitivamente que los soviéticos ya no persiguen la política expansionista de la revolución comunista con el objetivo de un Estado comunista mundial".

Pero es más el corazón, no el cerebro de Reagan, el que ha cambiado. El miércoles, hablando ante una audiencia muy conservadora a la que su acercamiento a Moscú ha decepcionado, dijo: "Vinimos a Washington en 1981 como anticomunistas y defensores sin excusas de una América fuerte y vibrante. Hoy estoy orgulloso de decir que todavía soy un anticomunista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de diciembre de 1988