Pinochet propone una ley para otorgar una fuerte autonomía al Banco Central

Augusto Pinochet ha remitido a la Junta de Gobierno -tres generales y un almirante que legislan en nombre de 12 millones de personas- un controvertido proyecto de ley que propone dar autonomía al Banco Central. Éste es uno de los últimos eslabones con los que el dictador podría "hipotecar el margen de maniobra" del futuro Gobierno democrático, según la oposición al régimen.

Por su parte, los llamados Chicago boys, autores del proyecto, sostienen en cambio que un Banco Central independiente de las autoridades económicas evitará la inflación.Según el plan, el Banco Central regulará la emisión, el dinero en circulación, dictará normas monetarias, crediticias, financieras y cambiarias, velará por la estabilidad de la moneda y el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos. Sus resoluciones serán obligatorias para los organismos del sector público" y le estará prohibido apoyar con préstamos al Estado.

Estas atribuciones serán ejercidas por el consejo del Banco Central, formado por cinco personas designadas por el presidente con apoyo del Senado. Pero como el Senado -también la Cámara de Diputados- fue disuelto desde el golpe militar de septiembre de 1973, un artículo transitorio del proyecto establece que Pinochet, previo acuerdo de la Junta, designará a todos los integrantes del primer consejo. Como cada dos años un consejero será reemplazado, permanecerá en el cargo al menos uno de los designados por Pinochet hasta 1999. Porque sacar a un consejero, de acuerdo al proyecto, será poco menos que imposible: sólo podrá hacerlo el presidente o los otros consejeros, demostrando que el acusado cometió delitos en el ejercicio del cargo.

Un futuro Gobierno democrático no podrá vetar las políticas que adopte el Banco Central. El ministro de Hacienda, por tradición jefe del equipo económico gubernamental, asistirá a las reuniones del consejo, pero sólo con derecho a voz y no a voto. Si el ministro rechaza algún acuerdo, podrá retrasar una solución hasta por 15 días, siempre y cuando una mayoría del consejo se lo permita. Pero si cuatro consejeros se oponen, ni siquiera el ministro podrá lograr una postergación de las medidas. Además, la prórroga no impedirá que al cabo de los 15 días se apliquen las decisiones del consejo, a menos que éste hubiera cambiado de opinión en ese período.

'Dictadura económica'

Si se promulga la ley sin modificaciones sustanciales, el Banco Central podrá imponer una dictadura económica a la naciente democracia. Un economista especuló con una probabilidad que ahora no es remota: un Gobierno de coalición democrática obligado a mantener casi intacto el actual modelo económico. En teoría, el Banco Central podría incluso llegar al extremo de decidir una política restrictiva, aunque el nuevo Gobierno prefiera medidas expansivas. El rango de la normativa hace muy difícil, además, su derogación.La autonomía del Banco Central es sólo uno de los eslabones de una cadena política y económica diseñada por el régimen para perpetuar su institucionalidad y la influencia de Pinochet en la futura democracia. El próximo presidente tendrá la tutela del Consejo de Seguridad Nacional, con mayoría de militares, casi un tercio del Senado designado por Pinochet, y a éste como un inamovible comandante en jefe del Ejército.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 04 de diciembre de 1988.

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