Diputados socialistas juzgan ante Solchaga poco redistributivos los Presupuestos del Estado para 1989

La opinión de que el proyecto de Presupuestos del Estado para 1989 es poco redistributivo fue la crítica más reiterada al texto del Gobierno en la reunión que mantuvo ayer el pleno del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados con el ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga, y el secretario de Estado de Hacienda, José Borrell. Varios parlamentarios pidieron mayor rigor en la lucha contra el fraude fiscal y menores deducciones fiscales para quienes más tienen. En la mayoría que apoya al Ejecutivo cuenta con escaso respaldo la idea de suprimir la deducción del 10% para los futuros compradores de segunda vivienda.

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La reunión que celebran todos los años a puerta cerrada el ministro de Economía y Hacienda y el grupo mayoritario en el Parlamento, con el fin de presentarle el proyecto de Presupuestos del Estado antes de que empiecen a debatirlo en el Congreso y en el Senado, duró ayer algo más de tres horas y contó con numerosas intervenciones.A la salida, Carlos Solchaga se limitó a señalar que la sesión estuvo dirigida a explicar a los parlamentarios socialistas las principales características de los presupuestos para 1989. Por su parte, José Borrell indicó que los asistentes hablaron para pedir "aclaraciones".

Un amplio comunicado oficial del Grupo Parlamentario centró dicha presentación en los grandes números del proyecto -aumento del 14,7% en los gastos no financieros del Estado (hasta 9,89 billones) y del 12,7% en los de la Seguridad Social (hasta 5,46 billones)- y en el repaso a sus objetivos: consolidar el crecimiento económico, orientar el gasto público hacia un mayor esfuerzo inversor y hacia la mejora de los servicios sociales básicos, y mantener el proceso de saneamiento de la Hacienda Pública.

La versión oficial añade que el ministro expuso los objetivos de empleo: incrementarlo este año en un 2,8% y el próximo en un 2,4%. Solchaga terminó criticando el carácter "ficticio" de las nuevas incorporaciones "para aprovecharse de las ventajas de los cursillos y becas del INEM de una parte importante de la población, sobre todo femenina.

Otras fuentes apuntaron que hubo numerosas intervenciones, varias de las cuales coincidieron en atribuir escaso carácter redistributivo a los Presupuestos del Estado. Ante las respuestas del ministro, varios parlamentarios dirigieron sus críticas más al lado de los ingresos que al de los gastos, señalando que la persistencia del fraude hace recaer la mayoría de la carga fiscal entre los estratos de población medios o incluso bajos.

Estas críticas derivaron en un extenso debate sobre la necesidad y las dificultades de extremar el rigor contra el fraude fiscal y de suprimir las deducciones a los contribuyentes con mayores ingresos. Uno de los oradores propuso al respecto el dirigirse hacia las grandes empresas y hacia la banca, cuyos altos beneficios fueron igualmente objeto de varias críticas.

El Grupo Socialista, aunque todavía faltan 10 días para que se anuncie oficialmente, no parece respaldar la idea de suprimir mediante una enmienda propia, ya que no aparece en el povecto del Gobierno. la desgravación a los futuros compradores de segunda vivienda. Sobre los criterios de Hacienda parecen seguir imperando los de Obras Públicas.

El intento de Hacienda de suprimir la deducción fiscal del 10% a los futuros compradores de segunda vivienda topa con grandes dificultades en el seno del grupo socialista, al igual que ocurrió dentro del Consejo de Ministros. La negativa del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU), cuyos altos cargos comparecieron ayer ante la Comisión de Presupuestos del Congreso de Diputados para contestar a numerosas preguntas de la oposición, se impuso en el Gobierno al aprobar el proyecto de presupuestos y parece que será secundada por la mayoría parlamentaria que apoya al Ejecutivo.

El asunto estuvo ayer ausente en las sesiones de dicha comisión y del pleno del grupo socialista. Pero un alto cargo del MOPU afirmaba en los pasillos del Congreso que al final se dejará notar la influencia del ministro, Javier Sáenz de Cosculluela, en el grupo mayoritario, del que fue portavoz. Otro alto cargo de Hacienda señalaba que la supresión carecería de importancia recaudatoria, porque no afectará en ningún caso a quienes hayan adquirido ya una segunda vivienda distinta a la habitual, pero terminará por admitirse en el futuro la falta de sentido de primar fiscalmente a quienes pueden comprar dos viviendas.

Infraestructuras

El MOPU se ha reafirmado así en el ministerio mejor tratado por los presupuestos para 1989. La prioridad a las infraestructuras se refleja en elevar sus créditos para inversión un 55,6% (hasta los 490.360 millones de pesetas). La creación de infraestructuras de carreteras eleva sus dotaciones un 182% (hasta 246.525 millones de pesetas), después de crecer en el presente año casi otro 40%, mientras que las obras públicas contarán con un 17% más de recursos y la vivienda y la arquitectura un 15% de aumento.El CDS y AP, al repasar alguna de estas cifras, criticaron con dureza los presupuestos dedicados al medio ambiente, que calificó el portavoz del grupo centrista como "una porquería". AP censuró que parte de las dotaciones se destina a reparar el medio ambiente deteriorado por alguna autovía, mientras que falta una política decidida de conservación ambiental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 18 de octubre de 1988.

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