Las fuerzas de Paz de la ONU ganan el Nobel

Las fuerzas de paz de las Naciones Unidas fueron distinguidas con el premio Nobel de la Paz correspondiente a 1988, "por su contribución, muchas veces en condiciones muy difíciles, a la reducción de las tensiones en lugares de conflicto donde se había alcanzado un armisticio, pero sin haber establecido todavía un tratado de paz". El anuncio lo hizo ayer en el Instituto Nobel de Oslo, ante medio centenar de periodistas de distintas partes del mundo, Egil Aarvik, presidente del comité Nobel encargado de decidir sobre el premio.

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Reconocimiento a una labor creadora

La decisión del comité fue recibida en Noruega con especial simpatía, pues solamente entre Israel y Líbano, donde está estacionado el mayor contingente y el más conocido de las fuerzas de Naciones Unidas, participan entre 800 a 900 noruegos. Algunos de éstos han muerto en cumplimiento de su misión.El comité Nobel expresa en el comunicado que las fuerzas de paz, a través de su participación, han contribuido a hacer realidad los objetivos esenciales de Naciones Unidas. Esas fuerzas están formadas por jóvenes de muchas naciones, expresa el texto, que voluntariamente, de acuerdo con sus ideales, asumen su misión por la causa de la paz. El presidente del comité señaló asimismo que se sentía particularmente satisfecho por la decisión, y ante una pregunta respondió que espera que esta vez no suscitará ninguna controversia.

El premio implica una revitalización del prestigio de las Naciones Unidas, que en los últimos tiempos pudo llevar a feliz culminación negociaciones en graves y largos conflictos en diferentes partes del mundo. Se señalaba ayer también en medios allegados a la organización mundial que los dos millones y medio de coronas suecas con que el premio está dotado contribuirán a revitalizar las arcas bastante exhaustas, especialmente por incumplimiento de pago de algunos de sus miembros, del organismo internacional. Según se informó en Oslo, será seguramente el secretario general de Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, quien concurrirá a la capital noruega el próximo 10 de diciembre para recibir el premio de manos del rey Olav.

Satisfacción general

En el cuartel general de Naciones Unidas, en Nueva York, fue recibida con gran alegría la noticia de la decisión del comité Nobel noruego. Pérez de Cuéllar afirmó que el premio era "un homenaje al coraje y al sacrificio" de los que integran dichas fuerzas y una fuente de alegría y de orgullo" para la ONU. Agregó, asimismo, que el comité de Oslo había reconocido que "la búsqueda de la paz es una empresa universal que implica a todas las naciones y a todos los pueblos del mundo".La concesión del Nobel de la paz ha sido recibida con gran satisfacción en todo el mundo. El presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, que Figuraba junto con el líder soviético, Mijail Gorbachov, como uno de los favoritos para este galardón, felicitó a la ONU "por su obra en favor del mantenimiento de la paz en el mundo".

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El ministro de Exteriores español, Francisco Fernández Ordóñez, manifestó en Nueva York su gran satisfacción por la noticia: "Esto es un Justo reconocimiento a la forma en que las Naciones Unidas han cumplido su misión y un estimulo para que continúen cumpliéndola". Fernández Ordóñez recordó que España participará en el proceso de independencia de Namibia, enviando "12 Aviocar y un número todavía no determinado de expertos".

Unos 10.000 soldados -550 mujeres entre ellos- procedentes de 35 países miembros de la organización integran las fuerzas de paz. Su última actuación significativa fue la supervisión del acuerdo de paz entre Irán e Irak, en agosto pasado. Además de las fuerzas estacionadas entre Israel y Líbano, las Naciones Unidas tiene 300 observadores que desde Jerusalén cumplen funciones en toda la región de Oriente Próximo. Un pequeño grupo de 38 observadores se encuentra en Kashmair, entre la India y Pakistán.

Desde su creación, las fuerzas de paz han tenido como principal objetivo mantener o restablecer la paz allí donde existía un conflicto armado, y las partes han aceptado su presencia. Están subordinadas a las Naciones Unidas, especialmente a través del Consejo de Seguridad, que habitualmente es el que sugiere sus desplazamientos, aunque a veces puede ser la propia Asamblea General del organismo la que adopta esa decisión. El control operativo es responsabilidad del secretario general y su secretariado. Las fuerzas están compuestas de grupos de observadores que no portan armas (boinas azules) y por fuerzas propiamente militares (cascos azules).

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