Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las algas invaden el litoral

La contaminación y el escaso movimiento de las aguas provocan las mareas 'rojas' y 'pardas'

Las rías gallegas se han teñido, a lo largo de este prolongado verano, de grandes manchas rojas que han puesto en peligro, una vez más, los cultivos de Moluscos (sobre todo, de mejillón) existentes en esa zona. Esta situación ha vuelto a irritar a los industriales conserveros y ha alertado a los consumidores potenciales. A finales de agosto y comienzos de septiembre, una enorme marea parda ha recorrido también las costas onubenses y ha perjudicado seriamente a los pescadores de trasmallo y a los bañistas. Las algas aparecieron asimismo en áreas del Cantábrico y el Mediterráneo.

La repentina aparición el pasado mes de junio en el mar del Norte de una marea de microalgas tóxicas de la especie Chrysochromulina popylepsis, que arrasó las costas de Noruega, Suecia y Dina marca y produjo una elevada mortandad de especies marinas sorprendió incluso a los algólogos más avispados. Los investigado res coinciden en señalar que los polucionantes urbanos (aguas re siduales), industriales (lixiviados) y agrícolas (nitratos y fosfatos) que llegan al mar en forma de vertidos o arrastrados por la lluvia son los causantes principales de este fenómeno.El biólogo Santiago Fraga trabaja en el Instituto Oceanográfico de Vigo inmerso en un programa de vigilancia y control de las mareas rojas planteado en 1977 para las costas gallegas. "Estas mareas suelen ser provocadas por una especie de alga denominada Noctiluca, que no es propiamente tóxica", advierte Fraga, " pero que en grandes concentraciones o asociada a otras especies, como la Gymnodinium catenatum, especie tóxica muy rara, puede plantear problemas de toxicidad y afectar a los cultivos marinos".

Las mareas rojas y verdes, en opinión de Santiago Fraga, son naturales y forman parte del plancton (conjunto de organismos del ecosistema marino que debido a su inmovilidad o a su escaso peso y tamaño flotan en el agua). "Lo que ocurre es que los vientos del Norte traen aguas procedentes del Atlántico muy ricas en nutrientes que aumentan el plancton. Y cuando al final del verano el mar está más quieto, aparecen otras algas, algunas de ellas muy tóxicas".

Este investigador admite que ahora están proliferando especiesde algas que antiguamente no se conocían; y señala que su aparición en distintas épocas del año es habitual en las costas de numerosos países. Fraga opina que la reciente e inusual afloración de algas se debe tanto a procesos naturales como a la contaminación global, y cree que no existe un método adecuado para combatirlas, salvo la prevención mediante el análisis periódico de las aguas.

Francisco Gómez Figueiras, biólogo del Instituto de Investigaciones Pesqueras de Vigo, comenta que, "en Galicia, la aparición de estas microalgas se debe a un proceso natural de regeneración y mineralización de la materia orgánica sintetizada previamente". Pero también alude al vertido continuo de contaminantes urbanos y agrícolas al mar como la causa más probable de su actual proliferación.

Problemas pesqueros

La eclosión durante el mes de agosto de gran cantidad de microalgas a lo largo de toda la costa de Huelva ha perjudicado al sector pesquero de trasmallo y ha obligado al amarre forzoso de unas 80 embarcaciones, informa Juan Carlos Álvaro. Según los primeros análisis realizados en las universidades de Málaga y Barcelona, la acumulación de estas algas no supone un motivo de alarma, dado que no son tóxicas.

En contra de lo que asegura la Agencia de Medio Ambiente de Andalucía (AMA), los trasmalleros han denunciado la aparición de chirlas muertas en las playas, donde también se han observado estas algas.

La Coordinadora Ecologista de Huelva ha enviado muestras de estas algas a laboratorios alemanes para su análisis, y baraja la posibilidad de que este hecho se deba a los vertidos químicos que se están efectuando en las aguas del golfo de Cádiz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 1988