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CARTAS AL DIRECTOR

La enseñanza pública

Pecador.Señor Maravall, soy un pecador; me gustaría que usted me confesara.Maravall. Sí, sí, cómo no, hijo. En un momento estoy contigo...

Pecador. Padre, me acuso de ser hijo de agricultor.

Maraval. ¡Pero, hijo, eso no es ningún pecado!

Pecador. Padre, me acuso de

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Pecador

Viene de la página anteriorhaber accedido a la universidad con tal condición de pecador.

Maravall. Bueno, hijo, vosotros, los hijos de agricultores, tenéis el mismo derecho a recibir enseñanza universitaria que cualquier otra persona de este país.

Pecador. Sí, padre, pero mi padre es un pequeño agricultor y no tiene los medios suficientes para mandarnos a mi hermana y a mí a estudiar lejos de casa.

Maravall. Ya sabéis que existen las becas del INAPE, cada año más numerosas y de mayor cuantía.

Pecador. Pero tengo otro pecado, padre. En casa teníamos un tractor desde hace 18 años y empezó a fallar. Mi padre decidió comprar un tractor pequeño, de 2.100.000 pesetas, a pesar de que tardará seis años en pagarlo, pero era el único medio de poder seguir labrando la tierra.

Maravall. Pero, hijo, tu padre ,tiene maquinaria agrícola por más de dos millones y entonces la beca no te hace falta.

Pecador. Padre, ¿qué debo hacer? ,

Maravall. Tu penitencia es que, tú, hijo, y tu hermana quedéis exentos de beca para que todos los demás disfruten del derecho a la igualdad de oportunidades-

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de mayo de 1988

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