Para el siglo XX

Ballard cree que ni él ni la ficción científica en general han llegado a la "culminación de sus posibilidades. En muchos aspectos, la ficción científica debería ser la literatura del siglo XX. Es la única narrativa que responde al cambio que han traído la ciencia y la tecnología. Vivimos en un mundo estrictamente dominado por el cambio científico y tecnológico. La naturaleza humana sigue siendo la misma, la ambición, las esperanzas, los sueños, siguen siendo los mismos"."Lo que ha cambiado es la tecnología que ha creado el hombre y eso es lo que cambia el mundo. La ficción científica es la única que tiene el vocabulario para describir esa enorme escala del cambio científico. También presenta una visión dinámica de la sociedad, frente a otras literaturas que dan una visión estática".

"La ficción científica debería llegar a ser la literatura del siglo XX, por desgracia creo que no ha llegado, creo que tiene muchas virtudes, admiro muchas cosas de ella, pero la veo como una literatura... popular, sí, podríamos decir popular de nuestro tiempo. Con la función que en otras épocas cumplieron los cuentos de hadas. Quizá dentro de 100 o 200 años los historiadores de la literatura dirán que la ficción científica era la literatura del siglo XX, pero que también era bastante despreciada. Yo al menos, eso espero"..

Para Ballard no es en modo alguno casual que los grandes escritores británicos de los últimos años hayan nacido fuera de las islas o se hayan ido. Él mismo nació en Shangai; Doris Lessing en África; tampoco Naipul es un inglés tradicional, mientras Durrell, Green o Burguess tienen su residencia fuera de Inglaterra. "Yo me explico esto muy fácilmente. La vida inglesa es demasiado institucional. El Reino Unido es como una especie de convento, o un internado. Y ocurre como en esas instituciones cerradas en las que las cosas que no tienen importancia alguna parecen tenerla, en las que todo el mundo tiembla por la mañana preguntándose por qué sonríe la madre superiora o por qué está molesto el director".

"Pasa a ser importante que unos chicos lleven a clase una corbata y otros otra. Así es la vida inglesa, demasiado menor y los autores ingleses que escriben sobre la vida inglesa lo hacen sobre temas que no son importantes, que no interesan al resto del mundo. Inglaterra es una isla muy pequeña, no mucho mayor que Cataluña, así pues ¿por qué no abrir las puertas y las ventanas? ¿por qué no cruzar el canal e ir a Europa o a América?". ¿Por qué no?.

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