Portugal insiste en rechazar cualquier posible subordinación de sus tropas a los Ejércitos españoles

Los ministros de Defensa de España y Portugal, Narcís Serra y Eurico de Melo, respectivamente, no superaron en sus reuniones de ayer en Madrid las reticencias que Portugal ha expresado sobre la aportación militar española a la OTAN, según fuentes del Departamento español. Para Lisboa, la fórmula española puede suponer una cierta subordinación operativa de sus fuerzas militares en el Atlántico oriental, Serra aseguró a De Melo que las suspicacias al respecto quedarán superadas cuando se desarrollen los acuerdos de cooperación entre los Ejércitos españoles y los mandos aliados.

Las reuniones de trabajo entre Serra y De Melo se realizaron durante la mañana y la tarde. A primera hora de la tarde, además, los dos ministros acudieron al palacio de la Moncloa y se entrevistaron con el presidente del Gobierno, Felipe González, quien acudirá mañana a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN en Bruselas. De Melo, que también es vicepresidente del Ejecutivo de su país, se reunirá hoy con el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, y será recibido por el Rey.El encuentro entre ambos ministros estaba previsto desde hace varias semanas para intensificar las relaciones bilaterales. Sin embargo, las recientes críticas portuguesas al anuncio oficial español -hecho a comienzos de febrero- de que la OTAN había dado su conformidad por consenso a la fórmula española de aportación militar -en Lisboa negaron tal conformidad- hizo que este conflicto pasara a primer plano en los contactos de ayer.

Interés estratégico

Para las autoridades portuguesas, el problema de la integracíón española en la OTAN siempre ha suscitado reticencias porque, en determinados espacios aéreos y marítimos, las áreas de interés estratégico de uno y otro país son las mismas -el triángulo Gibraltar-Canarias-Azores, en el caso español, por ejemplo- y, sin embargo, es España el país que dispone de unas Fuerzas Armadas más numerosas, más poderosas y con más medios. Portugal es uno de los países fundadores de la OTAN, pertenece a la estructura militar integrada y actúa bajo la supervisión del Mando del Atlántico (Saclant), con base de Norfolk (Carolina del Norte, EE UU).

Ante la entrada de España en la OTAN en 1982, el Gobierno portugués exigió a la OTAN que las Fuerzas Armadas españolas se integrasen en el Saceur (Mando Aliado Europeo), a la vez que rechazó la posibilidad de que se creara un mando unificado en la Península Ibérica.

España ha optado por no pertenecer a la estructura de mandos integrados, pero ha propuesto realizar seis misiones militares -que a partir de ahora habrá que desarrollar en negociaciones- como aportación militar a la OTAN. La segunda de esas misiones consiste en la realización de operaciones navales y aéreas en el Atlántico oriental, y es en este terreno en el que se centran las reticencias lusas, según aseguran en Defensa.

De acuerdo con las fuentes informantes; Serra aseguró ayer a De Melo que en el curso de las negociaciones para concretar las seis misiones militares -mediante los acuerdos de coordinación- quedarán despejadas las reticencias lusas, ya que España, según las mismas fuentes, "respetará escrupulosamente la posición y el interés estratégico expresado por Portugal".

Ayer mismo, no obstante, el primer ministro portugués, Anibal Cavaco Silva, afirmó en Oporto que los intereses portu gueses en el seno de la OTAN "no pueden ser colocados bajo el mando de España", informa Efe.

España, según fuentes oficiales, tampoco pretende que fuerzas portuguesas actúen su bordinadamente a las españo las en misiones OTAN. "En todo caso", indican, "podría producirse una coordinación opera,tiva entre ambas partes, como puede ocurrir en otros casos con terceros países".

Portugal y España también han puesto de relieve reciente mente otro tipo de discrepan cias con respecto a su aspiración de integrarse en la Unión Europea Occidental (UEO), ya que España se opone totalmente a la instalación de armas nucleares en su territorio, mientras la postura portuguesa es más flexible.

Paralelamente a los contactos de Serra con De Melo, durante la jornada de ayer mantuvieron también reuniones de trabajo delegaciones técnicas de ambos países. Por parte española, participaron, entre otros, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, teniente general Gonzalo Puigcerver; el director general de Política de Defensa, Francisco Veguillas, y el director general de Armamento, almirante Juan Ruiz Montero. Por parte portuguesa, estuvieron el general Lemos Perreira, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas; Cravo Da Silva, director nacional de Armamento, y Sherman de Macedo, subdirector de Negocios Políticos y Económicos.

Sobre la firma

Carlos Yárnoz

Es Defensor del Lector, llegó a EL PAÍS en 1983 y ha sido jefe de Política, subdirector o corresponsal en Bruselas y París. El periodismo y Europa son sus prioridades. Como es periodista, siempre ha defendido a los lectores. Ahora, oficialmente.

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