Tecnología y creatividad
Los planteamientos en los que se fundamenta la concepción de la Televisión sin fronteras son tan evidentes como irrefutables en el plano teórico. Sin embargo, estos planteamientos pueden chocar con dos graves dificultades desde la perspectiva empírica.
Por un lado, el reto tecnológico es aún para algunos países europeos -España entre ellos- una pura entelequia. Para que exista multiplicidad de canales, es necesario planificar una red de cable aún inexistente en nuestro país. En el campo del satélite de difusión directa -que permitirá la recepción de canales con una pequeña y barata antena parabólica individual-, la participación española en algunos proyectos choca con la pobre oferta de productos existente en España, acentuado por el retraso contínuo de la adaptación legislativa del modelo audiovisual, que permita el acceso de la empresa privada.
El otro problema surge de la necesidad de potenciar la industria europea de programas de televisión. No basta con fijar un porcentaje de producción europea. El problema sigue siendo el pobre resultado de popularidad que suelen obtener los programas europeos frente a los norteamericanos. La explicación no está en la falta de ideas, sino en la ausencia de una auténtica industria de creación televisiva en el modelo europeo producción, fundamento esencial del triunfo norteamericano.


























































