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El funcionario que encontró el túnel en Carabanchel reconoce que golpeó a Agustín Rueda

José Luis Rufo Salamanca, el funcionario que encontró el túnel en la prisión de Carabanchel en el que supuestamente estaba trabajando Agustín Rueda con otros reclusos para intentar huir, reconoce que llevó a Rueda a presencia del director de la prisión y que posteriormente le golpeó dos o tres veces para intentar reducirle.

La declaración de Salamanca ocupó parte de la mañana del sábado y toda la sesión de ayer, del juicio por la muerte del recluso anarquista como consecuencia de una paliza en la prisión. Este funcionario elaboró, de acuerdo con su manifestación, dos partes (informes de incidencias) sobre el descubrimiento del "butrón" (túnel) en el comedor de la séptima galería de la prisión. En el primero no figuraban los nombres de los reclusos que estaban próximos al agujero, y para elaborar el segundo facilitó la descripción física de los presos al jefe de servicios, señor Lirón, ya fallecido, quien le dijo de qué reclusos se trataba. Los acusadores sugirieron con sus preguntas que el segundo parte fue elaborado con posterioridad al fallecimiento de Rueda y se falsificaron los datos, extremo que negó el funcionario Salamanca.Aseguró que resultó herido en una mano por el cuchillo casero o pincho que supuestamente portaba Agustín Rueda. Agregó que el había acudido a las dependencias en las que se encontraba el preso porque "había oído jaleo" y que cuando llegó el director decía: "Cojan las defensas (porras de goma) y actúen". También observó cómo el subdirector Antonio Rubio portaba una defensa. Estos aspectos habían sido negados en las primeras sesiones por les dos máximos responsables de la prisión.

Salamanca, que se mostró arrogante en sus contestaciones, incurrió en contradicciones con le que declaró en marzo de 1978 cuando ocurrieron los hechos. En 1978 dijo que había llevado a un preso a presencia del director, para ser interrogado, además de Agustín Rueda. Ayer afirmó que había llevado a tres, aparte de la víctima.

Rufo Salamanca no pudo explicar satisfactoriamente por qué tuvo que ir al patio de la séptima galería a identificar y conducir a presencia del director a los presos que había visto próximos al butrón, si esos mismos presos eran llamados a la misma hora a la Jefatura de Servicios a través de la megafonía de la prisión. Salamanca negó que hubiera golpeado en la cara con una manopla de hierro a un recluso de apellidos Vega Gallego. Vega declaró ante el juez que este funcionario era el que le había golpeado y en el sumario consta el parte médico de las lesiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de diciembre de 1987