Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Aquino ordena una investigación sobre los atentados antinorteamericanos

La presidenta filipina, Corazón Aquino, ordenó ayer la apertura de una investigación sobre los atentados antinorteamericanos ocurridos el miércoles que costaron la vida a tres militares, uno de ellos retirado, asignados a la base aérea de Clark. Los atentados se cree que han sido perpetrados por las guerrillas urbanas conocidas como gorriones, pertenecientes al Nuevo Ejército del Pueblo, el brazo armado del Partido Comunista de Filipinas. Una persona que dijo hablar en nombre de la rebelión comunista asumió la responsabilidad de los crímenes, los primeros que se cometen contra norteamericanos en Filipinas en 15 años.El comunicante declaró en una llamada telefónica a la agencia France Presse que otros siete norteamericanos serán asesinados en represalia por la entrega, la semana pasada, por parte de Estados Unidos de 10 vehículos de transporte blindados a las autoridades filipinas. Dijo también que los atentados fueron obra de la Brigada Boncayo, una unidad de la guerrilla comunista que opera generalmente en Manila contra representantes de las fuerzas del orden.

Las acciones del miércoles, en las que también murió un civil filipino, pueden ser el comienzo de una campaña de terror contra intereses norteamericanos en Filipinas. El Ejército ha capturado un documento de la guerrilla comunista que esboza un programa de atentados en dos fases contra las bases de EE UU en el país. En los últimos tres días, además de los tres militares norteamericanos, han muerto en Manila 11 filipinos, la mayoría de ellos soldados y policías. Las autoridades creen que todos los atentados tienen la marca de los gorriones. "Es parte de su campaña terrorista", declaró ayer el secretario de Defensa, Rafael lleto.

Cuatro jóvenes sospechosos de pertenecer a la guerrilla comunista fueron arrestados ayer durante una redada policial efectuada en la localidad de Ángeles, situada muy cerca de la base nortamericana de Clark, a unos 80 kilómetros al oeste de Manila. Las medidas de seguridad en torno a la base han sido reforzadas, y las autoridades del centro han dado orden al personal de restringir al mínimo sus salidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de octubre de 1987