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Los partidos buscan formar un frente democrático que evite la guerra civil en Colombia

ENVIADO ESPECIAL Los partidos políticos colombianos persiguen la formación de un frente democrático para evitar el hundimiento de este país en el pozo de la guerra civil, a cuyo borde se colocó tras el asesinato, el pasado domingo, del dirigente izquierdista Jaime Pardo Leal. Nunca había estado Colombia tan cerca como ahora de revivir los sangrientos sucesos ocurridos a finales de la década de los años cuarenta, lo que aquí se conoce como el período de la violencia, que dejó medio millón de muertos en las calles.

Las manifestaciones de la noche del pasado martes en Bogotá y Barrancabermeja, donde varios miles de personas se enfrentaron a la policía, trajeron a la memoria de los colombianos la triste jornada del Bogotazo, cuando el 9 de abril de 1948 los habitantes de la capital se echaron a las calles para protestar por el asesinato del líder populista Jorge Eliecer Gaitán.El peligro de la repetición de esos acontecimientos estuvo también en la mente de los políticos, que ayer insistían en que Colombia ha llegado a un punto de no retorno en el que toda fachada de institucionalidad queda desenmascarada y la ley se impone simple y llanamente con el disparo por la espalda o la emboscada criminal.

Todos piden que se ejerza el liderazgo necesario para evitar el caos total y el influyente diario liberal El Espectador, último premio Príncipe de Asturias, ha sugerido que el presidente Virgilio Barco actúe en calidad de jefe de Estado o se vaya.

El dirigente del opositor Partido Conservador, el ex presidente Misael Pastrana Borrero, ha propuesto la superación de los actuales cauces de gobierno y la constitución de un amplio frente democrático en el que todos lo partidos contrarios a la violencia colaboren para ejecutar las profundas reformas que el país necesita a fin de romper la espiral de asesinatos políticos.

Exterminio selectivo

Los sucesos ocurridos durante la huelga general del pasado martes, con un saldo total de ocho muertos, han acabado con las esperanzas de los que todavía confiaban en mantener este dramático compás de espera que ya ha costado la vida a más de 500 militantes del frente de izquierda Unión Patriótica, a manos de grupos paramilitares, en dos años y medio de vida de este partido. Como apuntaba ayer un observador local, las manifestaciones recientes han servido para demostrar que ni la izquierda política ni la guerrilla piensan seguir soportando este sistemático y selectivo exterminio que coloca a Colombia en cotas desconocidas en América Latina desde la dictadura militar argentina.

Ayer, un hombre y una mujer fueron detenidos en Bogotá como resultados de las investigaciones sobre el asesinato de Pardo Leal.

Como un signo revelador de toda la gravedad del momento actual, los manifestantes derribaron el martes las puertas del Palacio de Justicia, símbolo en cenizas de la matanza perpetrada allí en noviembre de 1985 después de que fuera tomada por guerrilleros del Movimiento Diecinueve de Abril (M-19). La confusión fue aprovechada el martes por grupos de gamines -jóvenes delincuentes- para saquear y asaltar, lo que produjo pérdidas calculadas en unos 500 millones de pesetas.

Los dirigentes de la Unión Patriótica, haciendo gala de la mayor moderación, lanzaron continuos llamamientos a la calma. Su nuevo presidente, Bernardo Jaramillo, que sustituye a Jaime Pardo Leal, ha mostrado su acuerdo con la idea de un frente democrático y ha convocado a un diálogo multipartidista con la guerrilla, en el que actúe como mediadora la Iglesia católica.

Vacío de poder

Se trata, en definitiva, de llenar el actual vacío de poder, que no sólo afecta a la presidencia sino a todos los demás órganos políticos y judiciales. El desmoronamiento de Colombia, la absoluta falta de credibilidad de las instituciones -baste citar que el martes la multitud no permitió, con sus gritos, los discursos de dirigentes políticos tradicionales y de ministros- ha sido reconocida por uno de los más destacados dirigentes del partido del Gobierno, el liberal Jaime Castro. Éste ha declarado que ha llegado ya el momento del "gran acuerdo político que permita consolidar y ampliar el Estado de derecho, ejecutar las reformas económicas y sociales que el país reclama y superar las limitaciones de nuestras formas investigativas y judiciales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de octubre de 1987