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CELEBRACIÓN DE LA FIESTA NACIONAL

Nacionalistas vascos y catalanes, ausentes en la conmemoración central del 12 de octubre

La mayor parte de los altos cargos del Gobierno y las instituciones, con excepciones como las de los presidentes de los Gobiernos vasco y catalán José Antonio Ardanza y Jordi Pujol respetivamente, y la del presidente del Gobierno central Alfonso Guerra, asistieron ayer al desfile conmemorativo del 12 de octubre, día declarado, por primera vez, fiesta nacional. Los Reyes y las infantas -el príncipe Felipe participó como cadete en el desfile- presidieron la jornada

El Gobierno; parlamentarios -con los presidentes de las dos cámaras legislativas a la cabeza- de todos los grupos, excepción hecha de los nacionalistas; el cuerpo diplomático, líderes autonómicos, exceto el presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, que se encontraba enfermo, y jefes militares asistieron ayer al desfile de un total de 4.372 hombres de todas las armas de las Fuerzas Armadas, que estrenaban así la jornada del 12 de octubre, declarada por primera vez fiesta nacional. Puesto en pie en la tribuna levantada en el paseo del Prado, cerca de las Cortes, el Rey presenció el paso de las tropas, entre las que figuraba su propio hijo, el príncipe Felipe, que portaba la bandera de la Academia General del Aire, donde ultima su formación militar.Junto al Rey y la familia real, en la tribuna de honor, se encontraban el presidente del Gobierno, Felipe González; el ministro de Defensa, Narcís Serra; el jefe del Estado Mayor de la Defensa teniente general Gonzalo Puigcerver; los jefes de Estado Mayor de los tres ejércitos; el capitán general de la Región Militar Centro, Eloy Rovira, y miembros de la Casa Real. En otras tribunas se encontraban el Gobierno en pleno -excepto el vicepresidente, Alfonso Guerra, y los titulares de Economía, Administraciones Públicas y Agricultura-, presidentes de altas instituciones del Estado, presidentes de comunidades autónomas -excepto el País Vasco y Cataluña- y otras autoridades.

El desfile militar comenzó nada más concluir la ofrenda floral que se efectuó ante el monumento a los caídos por la patria, acto que había suscitado algunas críticas privadas por parte de integrantes de los grupos parlamentarios socialista, comunista y del Centro Democrático y Social.

El inicio del desfile corrió a cargo de la Fuerza Aérea -que sobrevoló la tribuna real incluso antes de que don Juan Carlos la ocupase-, con aparatos F-18, C-101, Phantom F-4C, Mirage 3 y F-1 y Harrier de despegue vertical, con un total de 75 aviones. El desfile terrestre, sin blindados ni acorazados, comprendió. unidades y compañías de los tres ejércitos, la Guardia Civil -la fuerza más aplaudida por los que presenciaron la exhibición militar- y la Guardia Real, así como la Legión.

La efeméride se completó ayer con un almuerzo ofrecido por el Rey a los embajadores latinoamericanos. En el brindis de este almuerzo, el rey Juan Carlos hizo votos para "coadyuvar, en conjunto, a cerrar la brecha que ha separado a los países prósperos de los pueblos menos favorecidos", y deseó que "nuestra fraternidad y amistad perduren siempre".

Nuevas ofrendas florales, así como una recepción que se celebrará en el Instituto de Cooperación Iberoamericana, también presidida por los reyes don Juan Carlos y doña Sofia, cerrarán. hoy la conmemoración de lo que hasta ahora se conocía como Día de la Hispanidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de octubre de 1987

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