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Crítica:CANCIÓN

Culto y popular

Hasta 1985 (fecha de edición de su álbum Cuaderno de coplas), la obra de Carlos Cano se había debatido entre dos polos bien diferenciados. Por un lado, la reivindicación de las formas populares de la copla andaluza como material artístico, al que dio fuerte contenido de crítica social; por otro lado, el trabajo sobre formas cultas, normalmente de carácter más lírico, con fuertes influencias de la canción de autor europea y de las raíces musicales arábigo-andaluzas. A partir de esa fecha, el cantautor granadino se ha volcado apasionadamente hacia la copla, en una acertada síntesis de sus preocupaciones anteriores. A través del olvido (1986) y el reciente Quédate con la copla completan la trilogía en la que Carlos Cano ha profundizado y decantado su personal manera de sentir y expresar la copla andaluza, discos a los que perteneció la abrumadora mayoría de las canciones que interpretó en el recital.

Carlos Cano

Teatro Monumental. Madrid, 24 de septiembre.

Carácter testimonial

Las composiciones recientes de Carlos Cano han dejado a un lado su inmediato carácter testimonial o reivindicativo, se han hecho más personales e intimistas, han perdido hierro y ganado intensidad. Liberado de la no escrita exigencia de que el contenido lírico justificara la forma musical utilizada -la copla, considerada hasta hace bien poco como algo chabacano, insustancial y franquista-, Carlos Cano ha encontrado también el vehículo musical idóneo para expresar su indudable capacidad lírica. Sus nuevas coplas aúnan con justeza lo culto y lo popular, las frecuentes citas y dedicatorias y la rica imaginería poética con la métrica y los ritmos de la murga, el pasadoble o la habanera. Son canciones de un fuerte poder evocador, por las que pasan las calles, los campos, las sensaciones y los mitos de la infancia para componer un mundo expresivo, actual y vivo.Tiene Carlos Cano una excelente voz que sabe quebrarse en el giro popular y sólo un cierto desmarque en el escenario, con gestos y arranques que no se sabe muy bien si son desmadres de la sociedad que le caracterizan o timideces ante una comunicación más populista que pueda pretender, cargaron de una cierta ambigüedad teatral su puesta en escena.

Carlos Cano ha iniciado con estos recitales una evidente toma del palacio de invierno del éxito. La profusión de invitados y famosos, el local elegido y el repertorio interpretado así parecen indicarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de septiembre de 1987