Parodia de Plauto
Plauto tomaba de los griegos sus comedias, las escribía al gusto romano y colocaba chistes y alusiones a la actualidad. Patricio Chamizo toma a Plauto, mezcla situaciones de varias obras, coloca chistes y alusiones a la actualidad. Justo castigo. De Plauto se dijo que, por encima de todo, era un gran escritor del latín literario, un versificador original y excelente que usaba de este don para dar teatralidad y carácter a sus personajes. Chamizo no tiene este don. Plauto tradujo a los griegos para mejorarlos; Chamizo no mejora a Plauto. Hace de él una parodia.Rudens, trasmutado así, es un largo espectáculo en el que tres actores cómicos derivan sobre una trama reducida por una parte, acrecentada por varias otras, y esos tres actores -Emilio Laguna, sobre todo: le dejan en libertad para caracterizar su personaje y hacer reír al público; y Jesús Castejón y Manolo Codeso, más contenidos- indudablemente percuten sobre el público. Dejan atrás al resto del reparto, que no está mal seleccionado. Dado por sentado que esto es lo que se intentaba, y desprendiéndolo de toda pretensión cultural o de una aproximación a la antigüedad romana, se puede decir que consigue su objetivo.
Rudens
De Patricio Chamizo, a partir de Plauto. Música: Tomás Marco. Intérpretes: Gemina Cuervo, José Sancho, Emilio Laguna, J. C. Naya, Mónica Cano, Jesús Castejón, Francisco Obno Fraky Huesca, Manuel Gallardo, Manolo Codeso y Cayetana Guillén. Escenografía: Manolo Barajas. Dirección: Antonio Corencia. Conde Duque. 28 de julio.
Hay una delicada música de Tomás Marco, con algunos bellos ejemplos, como la obertura del segundo acto; generalmente, está maltratada por la interpretación y perdida en el ruido general. Hubo aplausos para todos -menos piara la desdichada soprano-, y todos correspondieron a ellos desde el escenario.


























































