300 grupos ecologistas se movilizan para salvar a 100 osos pardos de la cornisa cantábrica

Unos 300 grupos ecologistas de todo el país, coordinados por el Fondo en Asturias para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) han comenzado una campaña nacional contra el desarrollo turístico de una determinada zona de las montañas de Asturias con el fin de salvar el escaso centenar de osos pardos (ursus arctus) que quedan en la cornisa cantábrica.

El eslogan de esta campaña, que llegará a su máxima expresión en el mes de agosto según un portavoz de FAPAS, será: "Este año no hagas turismo en Asturias. No es un paraíso natural, lo están destruyendo". La duración de la campaña, que va a tener un presupuesto inicial de 20 millones de pesetas, será de un año "aunque podría continuar cuantos años fuera necesario siempre que la Administración asturiana no dé pruebas de diálogo o muestras de dar marcha atrás a sus proyectos turísticos en las zonas de Saliencia y Somiedo, principalmente".Esta campaña tendrá también un carácter internacional, y de ello se va a encargar la directiva de la Coordinadora para la Defensa de las Aves (CODA), federación de grupos conservacionistas que asocia a más de 60 colectivos ecologistas de todo el país.

La CODA piensa atraer hacia esta causa del oso a grupos conservacionistas, universidades y organizaciones diversas de todo el mundo -acción similar la llevó a cabo en el caso de Cabañeros-, que enviarán sus mensajes al Gobierno de Asturias.

Asimismo, se ocupará de presionar a los responsables del Icona y de la Dirección General de Medio Ambiente (DGMA). Recientemente, el Consejo de Europa se ha interesado por este problema y ha pedido al FAPAS un informe sobre la situación del oso pardo en la cornisa cantábrica.

Los ecologistas aseguran que los proyectos de desarrollo turístico emprendidos por la Administración asturiana, asi como a restricción de las indemnizaciones a los agricultores y ganaderos por sus animales muertos a manos de los osos, van a provocar la segura desaparición del oso pardo de nuestro país.

Tanto el FAPAS como la CODA piden el cese de Juan Carlos del Campo, jefe del servicio de Conservación de la Naturaleza en la Consejería de Agricultura y Pesca asturiana, por considerarlo uno de los mayores responsables de esta situación.

También piden la paralización de los proyectos de desarrollo turístico de las zonas de montafia del occidente asturiano, especialmente, la instalación de tres teleféricos en el valle de Saliencia y las obras de la futura red viaria en la reserva de caza de Somiedo.

Furtivismo

Por su parte, Juan Carlos del Campo considera que él no puede opinar acerca de responsabilidades políticas relacionadas con el turismo u otros aspectos. "La conservación de la naturaleza es fundamental", dice, "pero es difícil encontrar el equilibrio entre las especies animales, el bosque y las comunidades rurales. La conservación del oso y sus circunstancias no puede hacerse al margen de los paisanos. En el valle de Saliencia puede haber unas 400 personas que viven aisladas, y también es necesario luchar contra la desertización humana de las zonas de montaña".Juan Carlos del Campo asegura que la población de osos en la cornisa cantábrica se mantiene en unos 120 ejemplares, e incluso, que está colonizando nuevos terrenos.

En su opinión, el mayor problema consiste en el furtivismo, que se da sobre todo en las cuencas mineras y es practicado por personas de renta per cápita elevada.

Del Campo se pregunta si no habrá alguna empresa turística apoyando toda esta polémica surgida con el oso, y admite no entender porqué la asociación "FAPAS S.A." pide su cabeza.

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