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La quema de residuos tóxicos no perjudica la salud, aseguran los incineradores marinos

La incineración de residuos tóxicos en el Cantábrico por medio de un buque especializado "no produce dioxina" ni representa "ningún peligro, para el ser humano", según el secretario general y portavoz de la Asociación de Incineradores Marinos, Jan Schweers, quien negó lo afirmado por Greenpeace sobre el "veneno muy potente" resultante de estas combustiones.

La Ocean Combustion Service (OCS) dispone de un permiso para quemar 10.000 toneladas de residuos tóxicos a unos 200 kilómetros de la Costa Cantábrica a partir de octubre próximo, y de momento va a hacerlo con 1.300 toneladas. En las últimas semanas se han levantado numerosas voces, encabezadas por Greenpeace, contra la incineración de estos residuos tóxicos en el mar Cantábrico. Schweers, que visitó expresamente Oviedo para explicar su apoyo a la OCS, rechazó tajantemente las acusaciones de los que denominó "activistas ver des equivocados" y dijo que no había ningún peligro para la salud por la quema de residuos.Según Schweers, el lugar para la operación fue elegido "por la Dirección de la Marina Mercante y del Medio Ambiente españoles", sin intervención de la empresa incineradora. La OCS cuenta con un permiso del Gobierno español para quemar las 10.000 toneladas que proceden de empresas afincadas en Barcelona, Tarragona, Huelva, Pamplona y Bilbao, aunque se desconoce de qué empresas se trata.

La quema comenzará a partir del 15 de octubre y los buques de la OCS Vulcanus I y II cargarán en el puerto de Santander y se desplazarán unos 200 kilómetros al norte y en línea recta a la altura del cabo Peñas comenzarán la incineración. Schweers invitó a los miembros de Greenpeace, que han advertido que tratarán de evitar la quema, a que "realicen el viaje con nostros", dijo.

Los representantes de OCS insistieron en las garantías de sus barcos y en el moderno sistema de incineración que aplican e incluso mostraron un vídeo en el que se explica tanto el funcionamiento de los hornos de quemado como el sistema de navegación y la resistencia del buque. También se dieron a conocer cifras sobre los residuos contaminantes que anualmente se vierten en el mar, principalmente a través de los ríos, que, en su opinión, son superiores a lo que pueda desprenderse de la incineración en alta mar que se realiza "con todas las garantías".

Investigación con peces

Según la denuncia de Xavier Pastor, responsable de Greenpeace en España, "la dioxina producida por deficiencias en la combustión de los hornos es un veneno muy potente". Schweers desmintió que se produjese tal sustancia e insistió: "no hay ningún peligro, tampoco para la pesca. Estamos esperando que Greenpeace de a conocer los resultados de sus investigaciones con los peces recogidos en los barcos que faenaban próximos a un incinerador, y no los dan porque no han encontrando sustancia alguna en los mismos".Schweers reconoció que la empresa OCS tenía interés comercial en la incineración de residuos tóxicos en alta mar, pero que por el momento no hay hornos de quemado suficientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de julio de 1987

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