Ir al contenido
_
_
_
_
Crítica:DANZA
Crítica

Ensalada

Lo de oír campanas y no saber de dónde viene el diapasón, ni siquiera de qué material está hecho el badajo, resulta un hecho común demasiado benévolo para este espectáculo de Yanowsky. La insularidad, eso que Lezama Lima llamaba los efectos causales del agua, parece haber afectado al meollo del coreógrafo.Primer desconcierto: todos los que aparecen en escena llevan unas patillas a lo Curro Jiménez. No hay articulación posible de los desdichados fragmentos, y Yanowski padece de, una inmodestia feroz al aparecer en escena casi todo el tiempo sin hacer prácticamente nada. El resultado final es infantil e inútil, sin ninguna propuesta adulta que considerar. La música es tan pobre como mimética, con un uso rudimentario y pobre de los medios electrónicos. Y no se puede hablar de coreografía porque no la hay, a lo sumo una ensalada con sillas apócrifas, histeria y pasos anticuadamente modernos. Carmen Robles aporta su madurez, y es lo único que se salva con dignidad en algún que otro momento. Madurez que contrasta peligrosamente con el resto de la plantilla.

Ballet del Atlántico

Liturgia de cristal. Coreografía: Anatol Yanowsky; música: Alberto Delgado; vestuario: J. L. Raymond y Carmen Robles; escenografía y luces: Hamid Bleel Figueroa. Ciclo Madrid en Danza. Centro Cultural de la Villa de Madrid, 17 de junio.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_