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Siete personas muertas al estrellarse un helicóptero de la Ertzaintza en Covadonga

Siete personas, seis hombres y una mujer, resultaron muertas al estrellarse a primera hora de la tarde de ayer un helicóptero en los lagos de Covadonga, en el macizo occidental de los Picos de Europa. El aparato, contratado por la Ertzaintza (policía autonómica vasca), colaboraba desde anteayer en las labores de búsqueda del niño ovetense Germán Quintana Blanco, extraviado el pasado domingo en esa zona cuando participaba en una excursión de su colegio.

El accidente se produjo presumiblemente por las condiciones atmosféricas que reinaban ayer en la zona, conocida por ser el lugar en el que ha acabado en estos últimos años una etapa de la Vuelta Ciclista a España. El aparato, contratado por el Gobierno vasco a la empresa Tavasa, era un Dauphin Sierra 36,5, matrícula EC-EBA.Las siete personas que viajaban a bordo del mismo fallecieron en el acto. Se trataba de Juan Carlos González Carralero, piloto; José Renobales, copiloto, hijo

del senador del PNV por Vizcaya, Carmelo Renobales; Lourdes Verdes, Joseba Zabala, Luis Ángel Díez y Javier Gallástegui. Estos cuatro últimos eran adiestradores de perros. La séptima persona era Corsino Suárez Miranda, coordinador de Protección Civil del Principado de Asturias Corsino Suárez, bombero de profesión, era un personaje muy popular en el Principado de Asturias porque había puesto en marcha el Instituto Heráclito, asociación dedicada a combatir el fuego. El accidente se produjo en Sohorin entre los lagos Enol y Ercina, hasta donde es relativamente fácil llegar por carretera desde el santuario de Covadonga. Varios testigos, entre ellos la pastora Celina Valle, declararon que el helicóptero había despegado a poca altura de la vega de Enol y que había pasado rozando unas cabañas de pastores. La intensa niebla impidió al piloto del helicóptero percatarse del obstáculo natural formado por la ladera de Sohorin. La pastora declaró que "intentaron remontar el vuelo, pero no pudieron evitar estrellarse". El helicóptero chocó con la ladera y se precipitó contra la carretera que comunica los dos lagos con Covadonga. Seis de los siete cadáveres quedaron esparcidos por la ladera y el restante en la carretera; todos quedaron carbonizados.

El piloto y el copiloto eran personal civil de la empresa Tavasa, mientras que los acompañantes eran expertos en labores de rastreo con perros especializados del Grupo del Perro del Salvamento de Euskadi. Todos ellos eran voluntarios. Los restos del helicóptero quedaron esparcidos en un radio de unos 50 metros por lo que no fue fácil establecer en un primer momento el número de personas que viajaban a bordo del mismo.

Los siete ocupantes del helicóptero regresaban desde la Vega de Enol a Cangas de Onís, donde tenía la base el helicóptero, porque debido a las malas condiciones climatológicas, no se podía seguir rastreando los lugares en los que presuntamente pudo haberse perdido Germán Quintana. Poco después -de conocerse el accidente el otro helicóptero de la Ertzaintza se dirigió a Asturias para colaborar en las tareas de rescate.

Aparatos antiguos

Los dos helicópteros con que contaba la Ertzaintza fueron presentados en sociedad el pasado noviembre y desde entonces han actuado con intensidad durante el temporal de nieve que aisló algunas zonas de Euskadi, en el traslado de enfermos y en operaciones de tráfico. El Gobierno vasco invirtió 420 millones de pesetas en la adquisición de los dos aparatos, un equipo de repuestos y la formación de los pilotos, que se realizó en Francia. Los helicópteros eran antiguos (ayer no se precisó su fecha de construcción) y habían sido fabricados por la empresa francesa Aerospatiale, informa J. M. Vitoria.Junto con el helicóptero a siniestrado, otros dos, uno de Guardia Civil y otro del Principado de Asturias, participaba en las labores de búsqueda Germán Quintana, de 13 años edad. Igualmente fuerzas de Guardia Civil y numerosos montañeros han rastreado densamente e inútilmente el lugar en el que Germán Quintana fue visto por última vez, entre Vegarredonda y el Mirador de Ordiales, en pleno macizo occidental de los Picos de Europa. Ayer no se produjeron avances en la búsqueda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de junio de 1987

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