Editorial:
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Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Bases de la coherencia

¿ES COHERENTE la posición de España, apoyando el acuerdo perfilado entre Estados Unidos y la Unión Soviética sobre la opción cero, con la exigencia española de que Estados Unidos reduzca su presencia militar en nuestro territorio? No se trata de una pregunta abstracta. La diplomacia norteamericana utiliza la presunta incoherencia española para pedir a algunos Gobiernos europeos que presionen sobre el Gobierno de Madrid para que éste dé flexibilidad a su actitud en las negociaciones sobre las bases.El argumento puede resumirse en los términos siguientes: la opción cero, al suprimir los misiles nucleares de alcance medio, elevará necesariamente el papel de las armas convencionales en la estrategia de la OTAN. Si España apoya la supresión de los euromisiles, ¿cómo puede a la vez exigir que los norteamencanos reduzcan sus efectivos en territorio español?

En la última visita de George Shultz a Moscú, soviéticos y norteamericanos llegaron a un acuerdo básico para suprimir los, misiles de alcance medio (de 1.000 a 5.000 kilómetros) y, al parecer, también los de alcance más corto, entre 500 y 1.000 kilómetros. Pero antes de concluir el acuerdo con Moscú, EE UU ha recabado de sus aliados europeos que aprueben sus términos básicos. Estamos ante una encrucijada que puede ser decisiva. Si se firma el acuerdo, se abrirá un plazo de cinco años durante el cual los euromisiles serán destruidos. Se pondrán en marcha sistemas de control e inspección para garantizar esa destrucción' por ambas partes. Algo que no tiene precedentes en la historia, y cuyo alcance político es todavía difícil medir eb la actualidad.

Los europeos tienen que escoger entre dos alternativas: o a favor del acuerdo, cuyos puntos se hallan bastante precisados entre Moscú y Washington, o en contra, lo que supondría el fracaso de las negociaciones. ¿Tiene razón España en escoger la primera alternativa?

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El fracaso del acuerdo hispanonorteamericano significaría el retorno a un clima de grandes tensiones, el predominio de las tendencias al rearme en ambos lados. En tal eventualidad, el ambiente europeo e internacional sería mucho peor para la política española, decidida por referéndum, de reducción de la presencia militar de EE UU en territorio español. Si en cambio se firma el acuerdo, es indudable que aumentará el papel de las armas convencionales. Tiene razón el Gobierno español cuando señala que no será exclusivamente un problema de cantidad. La OTAN tendrá que efectuar redespliegues de sus fuerzas, y ello coincide con la posición española de que el Ala Táctica 401, hoy en Torrejón, se traslade a un lugar diferente.Pero también la tienen quienes enarbolan la bandera de la incoherencia. Reducir el armamento convencional cuando se, habla de un inmediato incremento de éste en la OTAN parece una paradoja.

Lo que se aprecia hoy,-una vez más, es la equivocación política que el referéndum constituyó tal y como fue planteado por el Gobierno. En una misma consulta, España decidió permanecer en la OTAN, reducir la presencia militar norteamericana y reafirmar la no introducción de armas nucleares en nuestro territorio. En este último punto, el paso de navíos con armamento nuclear por nuestros puertos y la persistencia de la base de Gibraltar hacen casi irrelevante la situación.

En el primero, ya se han explicado hasta la sadiedad'las confusiones que crea. Por ejemplo, en una negociación Este-Oeste sobre reducción o equiparación de armamento convencional, ¿las fuerzas españolas serían contadas por una y otia parte, o no? ¿Aceptaría Moscú eliminarlas de los cálculos? Son nuestros ejéricitos o no verdaderos ejércitos aliados?. Si no lo son, ¿qué hacemos.en la OTAN? Y si lo son, ¿qué es eso todavía de la no integración militar?

En cuanto a la reducción, de tropas americanas, las espadas siguen en alto. El Gobierno tiene que ser coherente, primero y sobre todo, con lo aprobado en el referéndum que convocó y ganó. Si eso le lleva a otras incoherencias, según señala el Pentágono, no es fácil resolverlas ignorando el mandato del propio referéndum. Tiene que haber una reducción sustancial de tropas americanas en España, salvo que una nueva consulta popular decidiera lo contrario. Éstas son las reglas de la democracia.

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