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Con cien camiones por barco

Cada envío de armamento a un país en guerra se desarrolla en tres fases: el transporte por carretera hasta el puerto; la descarga de los camiones; y la salida del buque y su ruta hasta el destino último.El transporte por carretera se efectúa por medio de convoyes de camiones. En el caso del Angelique, que zarpó de Barcelona el 28 de febrero de 1985, sus bodegas se llenaron con la carga de 111 camiones procedentes de Burgos. Salieron 10 expediciones, a razón de 12 vehículos cada una, salvo una, compuesta por tres. Todos llevaban matrículas burgalesas y de provincias limítrofes, y pertenecían a diversas compañías, entre ellas Hernando, Peñacoba y Parte. Cada convoy partió de Burgos protegido por cuatro guardias jurados y a un ritmo de cada cuatro horas, empezando a las 21 horas del 25 de febrero y siguiendo a la 1 de la madrugada del 26, las 5 de la mañana, las nueve, y así hasta las nueve del 27 de febrero.

Al llegar al puerto, entre grandes medidas de seguridad, los camiones se dirigen hacia diversos muelles. El Dien, hacia el Muelle de Costa. El Calypso, hacia el Muelle Sur-Uno o al Muelle de España. Una vez todos los camiones de un convoy están ordenados en la explanada, empieza la segunda fase de la operación.

Sorpresa en el muelle

Ninguno de los marineros sabe nada en el barco receptor. Sólo el capitán conoce las características de la mercancía. Las cajas de los camiones están bien embaladas con lonas sólidamente sujetas por cuerdas. Hacia las ocho de la mañana, empieza la operación de carga y estiba en las bodegas: los obreros sacan las lonas. Las municiones aparecen, relucientes, en sus pallets o plataformas de carga. La tripulación frunce el ceño, se sorprende, se angustia. El capitán deberá tranquilizarlos. Les dirá, quizá, que van a puerto seguro: Lisboa, Yakarta. Es lo que él mismo piensa.La carga en el barco se prolonga hasta las 6 de la tarde. La estiba o colocación de los pallets en la bodega, correrá a cargo de una empresa, especializada. El trincaje aseguramiento mediante cuerdas para evitar que las cajas se desplacen en la bodega durante los temporaleslo hará otra empresa exterior. Frecuentemente es la misma tripulación quien la sustituy e, tanto para evitar más protagomístas cuanto por ahorrar un gasto. Además, la marinería es quien mejor conoce su propio barco, los rincones de sus bodegas. Un envío pequeño queda estibado y trincado en una jornada. Entonces, el barco zarpa inmediatamente. Si la operación no ha acabado, descansa por la noche. Sale de puerto al caer el sol y fondea más allá de la rada, hasta las ocho de la mañana siguiente.

Llena la bodega, suena la sirena. El barco zarpa, rumbo a Lisboa o Yakarta, puertos neutrales. Destinos que figuran en un sobre abierto, que el capitán ha recibido del consignataiio. Pero dispone de otro sobre, en este caso cerrado. Significa que navega "a órdenes", que debe abrirlo al cabo de dos días de navegación, por ejemplo, y seguir las instrucciones, y el cambio de ruta: Bandar Abbás, Irán. Es el destino fraudulento. El exportador deberá presentar a las autoridades -Aduanas, y de ahí irá a Defensa- un justificante de que llegó a Lisboa, Yakarta, en un plazo de tres meses desde el arribo. ¿Lo hace?. ¿Lo hace. correctamente?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de mayo de 1987