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El presidente del Congreso Judío Mundial pide en Budapest la dimisión de Waldheim

El Congreso Judío Mundial (CJM) inició ayer una reunión de dos días de su Comité Ejecutivo en Budapest, por primera vez en un país socialista, para discutir el caso Waldheim y la emigración a Occidente de los judíos soviéticos. A su llegada a Budapest, el presidente del CJM, Edgard Bronfman, atacó al presidente austriaco a quien calificó de "componente básico en el mecanismo asesino nazi". A juicio de Bronfman, existen suficientes documentos que prueban su culpabilidad en crímenes nazis y aseguró que si Kurt Waldheim sintiera el más ligero patriotismo, sus médicos ya habrían encontrado un motivo para su dimisión.

Ante la posibilidad de que los abogados de Waldheim presenten una querrella contra él por estas acusaciones, Bronfman dijo estar dispuesto a viajar a Austria para ponerse a disposición de la justicia.El Comité Ejecutico del CJM comenzó sus trabajos adoptando por aclamación una resolución en la que se felicita a Estados Unidos por haber puesto a Waldheim en la lista de personas indeseables.

"La Revolución Francesa concedió a los judíos el derecho a la ciudadanía. La revolución soviética les añadió los derechos nacionales, al reconocer que los judíos constituían una etnia aparte. Pero los revolucionarios comunistas rusos fueron todavía más lejos llegaron a la conclusión de que el problema nacional judío debe tener una solución territorial, y de ahí surgió la idea del Birobidjan, región autónoma judía en la URSS". El que hablaba de este modo no era un comunista infiltrado en el CJM, sino Arie Dulzin, presidente de la Organización Sionista Mundial, informa desde Budapest Víctor Cygielman.Según Dulzin, no hay contradicción inmanente entre comunismo y sionismo, ya que esta ideología reconoce los derechos de los pueblos a una vida nacional independiente, y que la URSS apoyó el nacimiento del Estado de Israel. El divorcio vino luego, cuando la realpolitik soviética comenzó a apoyar a los árabes contra el Estado israelí, prooccidental y pronorteamericano.

Pese a ello, Dulzin no pierde las esperanzas: "El hecho de que la URSS, la Rumanía y la Polonia comunistas permitan a los judíos, y solamente a los judíos, emigrar hacia Israel muestra que el divorcio no es total, ni sobre todo definitivo", dijo el presidente del CJM a los delegados presentes en la capital de Hungría.

"Si la glasnost de Gorbachov se mantiene y se afirma en el marco de una distensión Este-Oeste, no se puede excluir que la práctica y la teoría comunistas hacia el sionismo y hacia Israel se reencuentren una vez más, como ya ocurrió en 1947, en la Asamblea General de la ONU", añadió Arie Dulzin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de mayo de 1987

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