Ya era hora
Muy bien, señores, ya era hora. Por fin, después de casi dos semanas de paro activo y movilizaciones convocadas por la práctica totalidad de facultades de Medicina de este país, su periódico (adelantándose al resto) se digna concedernos una columna (EL PAÍS, jueves 24 de marzo, página 24) dando constancia, clara y abiertamente, de nuestra grave situación. Así es como debiera haberse hablado de nosotros desde el primer momento. Pero fue necesaria una concentración de más de 10.000 estudiantes de Medicina para que los medios de comunicación abrieran sus ojos y dejaran de incluirnos en la lista de restantes facultades en paro, o, peor aún, confundir nuestras reivindicaciones con las de la clase médica. Hasta el momento, el hecho de haber provocado un cierto eco en prensa y televisión, es quizá uno de los pocos logros conseguidos. Confío en que, a partir de ahora y mientras dure esta situación de huelga indefinida, se nos reconozca a los estudiantes de Medicina como una entidad aparte (y jamás una élite), ocupada en la lucha ante una problemática que se resume en la columna que ustedes nos dedicaron.-


























































