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Jan Kott vuelve a plantearse si Shakespeare es nuestro contemporáneo

Eduardo Mendoza presentará hoy en Madrid a uno de los más lúcidos estudiosos del dramaturgo inglés

El polaco Jan Kott conmovió hace 25 años las estructuras en las que se basaba el teatro shakespeariano cuando publicó Shakespeare, nuestro contemporáneo. Kott, figura relevante e indiscutible entre los expertos del autor inglés, se encuentra en Madrid, donde esta tarde se convertirá en broche de oro del Ciclo de encuentros en torno a Shakespeare, organizado por el teatro Español. Presentado por el autor Eduardo Mendoza, Kott planteará, esta vez como una gran incógnita, si Shakespeare es todavía nuestro contemporáneo.

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"Esta contemporaneidad de Shakespeare es algo que yo me cuestiono hoy día a mitad de camino entre la afirmación y la pregunta", comenta Kott; "si hace 25 años planteó que Shakespeare era contemporáneo, no es posible que esa afirmación sirva hoy, porque la contemporaneidad ha cambiado".Mientras rebusca en su repleto pastillero las píldoras que frenan su mala salud de hierro, ya que a sus 73 años posee una agilidad mental y física envidiable, lanza su pregunta: "¿Quién ha cambiado? Ha sido Shakespeare, aunque sus textos sean los mismos? ¿El teatro, que es el espejo en el que Shakespeare se refleja? ¿La realidad social?".

Jan Kott no sólo tiene claro que de ninguna forma diría lo mismo hoy, que lo que dijo en su famoso libro hace 25 años, sino que además piensa que la nueva publicación que ultima estas fechas será vieja cuando se publique seis semanas después de haberla finalizado.

Para presentar esta tarde a Jan Kott también se ha trasladado a Madrid el escritor catalán Eduardo Mendoza, responsable de la versión de El sueño de una noche de verano de Shakespeare con puesta en escena de Miguel Narros.

Mendoza, que tras su primera experiencia dentro del teatro declara sentirse cada vez más contento de haber podido participar en una aventura de esta índole, tiene previsto aportar notas biográficas y bibliográficas de Kott. "En esta ocasión", dice Mendoza, "el que presenta, que soy yo, se siente como un desconocido que tiene que hablar de una celebridad".

Jan Kott, que cuenta con numerosos premios, acude a España como experto en Shakespeare, aunque internacionalmente también destaca como crítico de teatro, profesor de diversas universidades estadounidenses, investigador de la Fundación Guggenheim de Nueva York y de la Fundación Getty de Los Ángeles, autor de teatro, ensayista y traductor de autores como Malakovski, Louis Aragon, Rimbaud, Paul Eluard, Tristán. Tzara. Sartre, Albert Camus o lonesco.

Además de su amistad con hombres de teatro de su país -como Andrej Wajida y Tadeusz Kantor-, otros como Peter Brook o Giorgio Strelherhan aprovechado de él no sólo su incuestionable sentido de la amistad o sus conocimientos teóricos, sino su vertiente práctica de hombre de teatro, convirtiéndole en colaborador de sus montajes.

A pesar de su pasión por Shakespeare, no le considera el único. "Teatralmente, Calderón de la Barca es más completo", comenta Kott, "y no hay que olvidar a Beckett, Chejov o Molière".

Tras ser expulsado de la universidad de Varsovia en 1969, Kott solicitó asilo en Estados Unidos, país del que es ciudadano desde 1978.

"Después de vivir 40 años en Europa, la adaptación en Estados Unidos no es difícil, es imposible. Reconozco que no es un modelo aceptable de sociedad para mis hijos, pero América es el mundo y yo vivo en él".

Conocedor de varias lenguas, comenta en francés con un marcado sonido extranjerizado: "Un emigrante es aquella persona que después de muchos años fuera de su patria lo pierde todo menos el acento".

No obstante, piensa que su condición de emigrante no la vive como algo duro, ya que lo ve como el signo de los tiempos: "El siglo XX está marcado por el movimiento de pueblos y personas, el mundo está lleno de emigración".

"Como a tantos hombres de mi generación, el comienzo de la conciencia política ha estado unido a la República y a la guerra civil españolas", concluye, resumiendo su lucha como marxista y como revolucionario en sus años jovenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1987