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Tribuna:EL OMBUDSMAN

El párrafo de la discordia

En la información de seguimiento que publicó EL PAÍS el pasado día 22 de enero sobre la identidad de los detenidos del comando Madrid, el redactor Javier García señalaba en su crónica diaria: "Los portavoces de la Dirección General de la Policía afirmaron ayer que entre la documentación intervenida al comando figuraban un carné de identidad y un carné de conducir que portaban la fotografia del verdadero etarra huido y la identidad de una persona no vinculada a la organización terrorista. La identidad que figuraba en esos carnés no correspondía obviamente a la del etarra huido, sino a un joven cuyo carné había extraviado años antes".Estos datos que aportó el periodista con su firma se publicaron en las ediciones de provincias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Barcelona. En la edición para Madrid, en la crónica, que seguía firmada por Javier García, el párrafo antes citado fue sustituido por el siguiente: "La Dirección General de la Policía exhibió el pasado martes el material incautado a los etarras detenidos, en el que figuraba un carné de identidad, un carné de conducir con la fotografía del huido y los datos personales de Francisco Gabriel Gómez Montoya, sin haber hablado previamente con él y sin aclarar de forma tajante que se trataba de una identificación manipulada y que el titular de ambos documentos no era el terrorista buscado. Esto provocó la confusión de algunos medios informativos, entre ellos Televisión Española, que presentaron a Gómez Montoya como el séptimo miembro del comando Madrid".

EL PAIS participaba con este párrafo de la misma confusión que tuvo la información de Ángel Marqués, redactor de los servicios informativos de Televisión Española, quien no afirmó que la identidad del presunto etarra huido correspondiera a Francisco Gómez Montoya, sino que "un documento nacional de identidad a nombre de Gómez Montoya fue utilizado por el terrorista huido, extremo que confirmó horas después la policía". Ángel Marqués, que envió una carta al director de EL PA1 S y al ombudsman para expresar su desacuerdo por esta mención del periódico hacia el medio en que él trabaja, reconoció posteriormente al defensor de los lectores: "Es evidente que mi texto era un poco confuso. Pero yo no podía afirmar ni negar nada; por eso lo dejé en un aspecto abstracto".

Javier García lamenta que los responsables del equipo de cierre le cambiasen el párrafo: "Mi información era correcta; ya el día anterior escribí que ese DNI fue utilizado por un séptimo integrante del comando etarra, quien logró huir de Madrid. En la crónica del día siguiente, párrafo inicial, que fue posteriormente sustituido y origen de esta polémica, se recogía que la policía había precisado que se trataba efectivamente de la fotografia del huido y la identidad de una persona no relacionada con la organización terrorista. Yo seguí el criterio que circula en la Redacción sobre que no se rectifican errores o confusiones que este periódico no ha cometido. Como creo que la información que yo realicé era correcta y no provocó ninguna confusión, consideré que no era necesario aludir a las interpretaciones que recogieron otros medios de comunicación".

El redactor informó al Comité de Redacción por haberle sustituido un párrafo en una información legitimada con su firma. El comité hace llegar al ombudsman su opinión y, después de diversas consideraciones sobre los trabajos periodísticos, resume: "Cuando el contenido de la información es modificado ostensiblemente, debe eliminarse la firma del periodista autor de la información.Cuando se trata de añadidos que sirven para completar la información original, el texto agregado debe figurar entre corchetes, haciendo constar la procedencia de los nuevos datos".

Por último el redactor jefe de noche, Jesús Ceberio, se responsabiliza del cambio de párrafo: "Lo incluí por entender que se trataba de un elemento informativo, si no substancial, sí de interés. La indefinición policial induce a error a algunos medios informativos, con lo que adquiere una mayor importancia y se convierte en algo que, a mi juicio, no podíamos obviar. Precisamente la anónima misión del equipo de cierre, formada por redactores que rara vez tienen la oportunidad de aparecer con su firma, es la de complementar, corregir no pocos errores que se cometen bajo la presión del cierre e introducir informaciones de última hora". Añade Ceberio que se intentó localizar a García -sin éxito-, y ante la opción de quitar la firma consideró que no era una corrección de fondo, sino un simple complemento, y termina: "El Libro de Estilo resuelve este tema con un recurso tipográfico, los corchetes, para diferenciar claramente lo que es responsabilidad del firmante y lo que se ha incorporado en la Redacción. Fue un fallo no extremar el celo para que el nuevo párrafo apareciera con sus debidos corchetes".

Enviada especial en Corralejo

Los crudos días de invierno que sufrió la Península en el pasado mes de enero tuvieron reflejo en las páginas de El País a través de los corresponsales y enviados especiales a las zonas más castigadas. El pasado 18 de enero, la reportera Karmentxu Marín contaba a los lectores lo que ocurre en una pequeña comunidad, Corralejo, pueblo de Guadalajara, cuando los fríos y las nieves aprietan. Su relato no le ha parecido muy afortunado a la médica Carmen San José, aludida en el reportaje, que es la doctora titular de El Cardoso de la Sierra y como tal depende de su asistencia sanitaria Corralejo, Colmenar de la Sierra, Bocígano, Peñalva y Cabida, en total seis pueblos que reúnen unos 110 habitantes y cuya dispersión geográfica es tal que recorrerlos cuesta mas de 100 kilómetros.

La médica, a través de una carta, se queja del poco provecho que sacó la enviada especial de EL PAIS en este acelerado viaje: "NI me buscó ni se preocupó de si había en la zona un centro de salud. Hubiera comprobado que la médica estaba en el pueblo el día que llegó con la parafernalia que distingue a los de la capital, y que el centro de salud existe en Buitrago de Lozoya. Al escribir el artículo prefirió despachar el asunto con una frase despectiva: 'La médica esporádica (una vez cada 20 o 25 días, si es que la llaman)'. Después, tranquilamente se fue a comentar el día en el pub del barrio. Si la periodista hubiera estado interesada, habría podido comprobar que la médica de Corralejo dispone de las historias clínicas de todos los habitantes del pueblo. Una atención sartitaria nada esporádica, a pesar de las malas condiciones. De la misma forma, podría haberme preguntado qué opino del tema. Probablemente el artículo habría gairiado en información".

Karmentxu Marín insiste en que la médica no se encontraba el día que ella y los redactores Juan Mora y Luis Magán llegaron al pueblo, "como puede atestiguar cualquiera de los 19 vecinos". El ombudsman se puso en contacto telefónico con Carmen San José, quien efectivamente nos comentó que estaba en Montejo de la Sierra y que, en el lenguaje coloquial de los médicos, ahora el concepto de pueblo no es una localidad concreta, sino lo que el ministerio denomina zona básica de salud: -Esoes lo que consideramos el pueblo, y si la redactora hubiera ido más pausada podía haberme localizado fácilmente. Tal vez le gustaría conocer cómo estamos realizando el programa salud escolar, basado en recorrer pacientemente más de una veintena de pueblos". Lo que también parece claro es que los enviados especiales del periódico difficilmente pudieron 11 comentar el día en el pub del barrio". Sobre esta frase, evidentemente metafórica y no real, Karmentxu explica: "Se me plantea la duda de si Carmen San José ejerce la medicina en Corralejo o en Londres. No sé si un pueblo con seis casas se divide en barrio, pero puedo asegurar que además de no tener en funcionamiento ni un bar carece absolutamente de pubs".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de febrero de 1987