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Crítica:
Crítica

La fuente

La flamenca en concierto.

Mario Escudero. Colegio Mayor San Juan Evangelista. Madrid, 23 de enero.

Mario Escudero es un clásico de la guitarra flamenca y deja constancia de ello en cada recital suyo. Las generaciones más jóvenes, las de ahora mismo, no tocan así, y, sin embargo, muchos de ellos bebieron de esa fuente y siguen escuchándole con avidez cuando surge la ocasión, que lamentablemente no es con frecuencia.Mario hizo el concierto que cabía esperarse de él. Sobrio, con encanto, fiel a una concepción del toque transida de lirismo de arriba abajo. Un toque sin sorpresas, en que la regularidad prima sobre cualquier sobresalto producto de la emoción, la jondura o la improvisación. La claridad de ideas de Escudero va siempre estrechamente aliada a una mente rectora equilibrada, lo que mantiene su toque en una línea de serenidad sin fisuras. Y esto es aplicable a su faceta de creador y a la de intérprete.

No es Mario Escudero un virtuoso que busque la complejidad de sonidos a ultranza. Bien al contrario, su música es de una luminosidad y una tersura sin zonas de sombra, sin accidentes. Es esa aparente sencillez que no tiene nada de fácil o conformista. En casi todo lo que hace hay una profunda dificultad, que sólo un maestro como él es capaz de resolver con solvencia y autoridad.

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