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Crítica:

Dos estrenos españoles

Orquesta Sinfónica de MadridDirector: José Luis Temes. Solista: Salvador Espasa, flauta. Obras: Berg, Garrido, Neno y Halffier. Teatro Real Madrid, 19 de enero.

No siempre puede el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea realizar conciertos sinfónicos, lo que es penoso contando, como cuenta Madrid., con dos orquestas oficiales y una semioficial. Fue ésta, la Sinfónica de Madrid, la encargada de llevar a cabo el pasado lunes un programa con estrenos de Tomás Garrido (primera mundial) y Cristóbal Halffter (primera española). También figuraba como tal el Epitafio número dos para García Lorca (1953), de Luigi Nono.Rara vez escuchadas, las Tres piezas opus 6, de Alban Berg, datan de 1915 y fueron revisadas en 1929. El estreno parcial se celebró en Berlín el año 1923, y la versión completa se tocó por vez primera en Oldenburg en 1930. Obra de gran dificultad, por la complejidad y minuciosa planificación de la textura, obtuvo de la Sinfónica una meritoria versión. Si los profesores denotaron flexible capacidad, el director José Luis Temes, aquí como en el festival de Alicante, ha lucido gran profesionalidad y criterio serio y responsable, aparte los dones propios de su fino instinto musical.

El flautista Salvador Espasa actuó en la obra de Nono -única instrumental del tríptico lorquiano- con clara comprensión y exacta interpretación de unos pentagramas austeramente poéticos y más contemporáneos en su intencionalidad que por la servidumbre del lenguaje. La colaboración del grupo instrumental bajo la dirección de Ternes redondeó la incisiva exposición de esta música tan lejana de la que hoy escribe el autor veneciano.

El riojano Tomás Garrido (Arnedo, 1955) pertenece a la generación de 1961 (la misma de Encinar, Casablancas, Brotons, Seco, Macías y Pérez Maseda). Su MúsIca diurna evidencia una espontaneidad espléndida y supone un hecho sonoro de intencionalidad objetivo-expresiva de gran belleza y bien calibradas proporciones. Incita por sí misma y llega a la audiencia, como pudo comprobarse por el recibimiento critu si asta que le fue dispensado.

En fin, Cristóbal Halffter demostró una vez más su maestría al tratar en gran orquesta un Tiento del primer tono de Cabezón (número 67 en la edición PedrellAnglés, Barcelona, 1966) y la Batalla imperial (número 15, volumen dos, de la obra completa de Cabanilles, publicada por Anglés, Barcelona, 1933). La traslación libre nació como homenaje de la ciudad de Basilea al compositor y mecenas Paul Sacher, y se oyó por vez primera en septiembre último. Con los pentagrarnas de los autores pretéritos se mezcla el simbolismo de las notas sobre el nombre de Sacher y, el batir de los típicos tambores de la ciudad (que no sólo en España existen tamborradas). El compositor, aun fiel a la letra de sus históricos antecesores, haffteriza el conjunto hasta dotarlo de una fuerza impactante verdaderamente sensacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de enero de 1987

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