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Pedro Sainz Rodríguez muere de un paro cardiaco

Académico de la lengua y de la historia, fue ministro de Franco y consejero de don Juan de Borbón

Pedro Sainz Rodríguez, uno de los intelectuales españoles más destacados del siglo XX, falleció a las 17.45 de ayer en su domicilio madrileño de un paro cardiaco. Su estado de salud había empeorado en los últimos meses, aunque siguió trabajando normalmente en su casa. Sainz Rodríguez, que tenía 89 años, será enterrado mañana en el cementerio madrileño de la Sacramental de San Justo, señaló anoche su sobrina Paloma Sainz Jackson. Los Reyes de España, de visita oficial en Nigeria, fueron informados de la muerte del académico y enviaron a sus familiares un telegrama de condolencia.

También envió un telegrama de condolencia desde Estoril (Portugal) a los familiares de Sainz Rodríguez don Juan de Borbón -padre del rey Juan Carlos-, a cuyo consejo privado perteneció el fallecido.Pedro Sainz Rodríguez fue una de las figuras destacadas en la restauración de la monarquía en España.

Por el domicilio madrileño del fallecido, sito en el número 58 de la avenida de América, donde está instalada la capilla ardiente, desfilaron ayer varias personalidades y amigos personales del académico.

Pedro Sainz Rodríguez nació en Madrid en 1897. Estudió Filosofia y Letras y Derecho en esa ciudad y a los 22 años obtuvo la cátedra de Lengua y Literatura en la universidad de Oviedo.

Diputado monárquico en las Cortes constituyentes de la Il República, fue consejero del general José Sanjurjo y participó activamente, desde los círculos monárquicos, en la preparación del levantamiento militar de 1936.

"El último parte"

En 1938, sin todavía haber acabado la Guerra Civil, el general Franco, a quien Sainz Rodríguez había conocido durante su estancia en Oviedo, le nombró ministro de Instrucción Pública de su primer Gobierno. Sainz Rodríguez aceptó la cartera con la condición de abandonar el cargo "una vez firmado el último parte de guerra", según sus propias palabras.En esa época Sainz Rodríguez fue el artífice de la ley de Enseñanza que implantó el Bachillerato por vez primera en la historia de España.

Muchos de los principios de esta ley están inspirados en las ideas de Marcelino Menéndez y Pelayo, uno de los autores más estudiados por Sainz Rodríguez.

En 1939, dimitió como ministro; y dos años después abandonó España, al oponerse a la represión desatada por el régimen franquista una vez acabada la Guerra Civil y viendo imposible la restauración monárquica en la que creía.

Sainz Rodríguez pensaba que "Franco mantuvo siempre vivo el clima de Guerra Civil en España", según manifestó en una entrevista.

Se exilió en Portugal, donde permaneció hasta 1969 y donde formó parte del consejo privado de don Juan de Borbón. Durante esos años el fallecido participó en la preparación de algunas de las entrevistas entre Franco y el padre del entonces príncipe Juan Carlos.

A su regreso a España se hizo cargo de una cátedra en la universidad de Comillas y se dedicó de lleno a la investigación histórica y literaria. Sainz Rodríguez pertenecía a la Real Academia Española y a la Real Academia de la Historia. De esta última fue nombrado miembro en 1940, aunque, dado su exilio, no leyó su díscurso de ingreso hasta noviembre de 1985.

Obras

Entre sus obras, sobresalen la Introducción a la Historia de la Literatura Mística en España, por la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1927 y que está considerada uno de los textos fundamentales en la historia de la mística española; Menéndez Pelayo y la educación nacional (1938); Menéndez Pelayo, la mística española (1956); sus memorias Testimonios y recuerdos (1978) y la Antología de la literatura espiritual española, cuyo primer tomo apareció en 1980. Su última obra publicada fue Visión de España (1986).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de diciembre de 1986