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33 países europeos, EEUU y Canadá debaten en Viena el cumplimiento del Acta de Helsinki

ENVIADO ESPECIALEl debate sobre desarme convencional y reducción de tropas en Europa, para salvar el mayor obstáculo a la eliminación de misiles de medio alcance, centró ayer la inauguración en Viena de la nueva sesión de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE). La reunión, a cuya apertura asistieron los ministros de los 35 países firmantes del Acta de Heisinki en 1975 (EE UU, Canadá y los europeos, excepto Albania), se abrió con un "razonable optimismo", según el ministro español de Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez.

La conferencia de seguimiento de Viena, la tercera del proceso de Helsinki, tras las de Belgrado y Madrid, fue inaugurada por el jefe del Gobierno austriaco, Franz, Vranitzky, que insistió en la vigencia del espíritu de Helsinki, que establece que "la paz y la seguridad sólo son realizables por medie, de una red de cooperación a largo plazo en todos los campos de nuestra vida en común".Existe un consenso entre los particip antes en calificar como "oportuno" el momento en que cornienza su andadura esta conferencia, que se prolongará previsiblemente más de un año. Las perspectivas de acuerdos de desarme abiertas por la cumbre de Reikiavik entre los máximos dirigentes de las dos superpotencias han creado un clima de optimismo. No obstante, han provocado, a su vez, nuevas interrogantes en el terreno de las negociaciones armamentistas.

Delegados de diversos países recordaban ayer la grave situación de tensión entre los bloques en que inició sus trabajos la Conferencia de Madrid, debido a la invasión soviética de Afganistán, la crisis polaca y el derribo de un avión de pasajeros surcoreano por cazas soviéticos.

El ministro soviético de Asuntos Exteriores, Edvard Shevardnadze, y el secretario de Estado norteamericano, George Shultz, celebrarán hoy por la tarde la primera de las dos entrevistas que mantendrán en Viena, en lo que supone el primer contacto soviético norteamericano a alto nivel después de la cumbre de Reikiavik. Shultz llegará a primera hora de la mañana a la capital austriaca. De estas entrevistas se espera un desbloqueo de la situación creada en Reikiavik por la negativa del presidente estadounidense, Ronald Reagan, a renunciar a la Iniciativa de Detensa Estratégica (SDI). Shultz y Shevardnadze intervendrán hoy ante la conferencia.

La delegación soviética ha insistido en Viena en que sigue considerando imprescindible una flexibilidad norteamericana respecto a su programa de armamento espacial para lograr avances en otros aspectos del desarme. No obstante, el embajador soviético Vladimir Lomeiko y el jefe de la delegación de la URSS en la conferencia de desarme de Estocolmo, Oleg Grinevski, manifestaron ayer en Viena que Moscú quiere integrar en la CSCE la negocíación sobre desarme convencional en Europa y disolver el actual foro de Viena sobre reducción de tropas (MBFR), que en 13 años no ha logrado acuerdos. "La negociación actual centrada en contingentes de 15.000 o 16.000 hombres es", dicen, "incluso con un acuerdo, casi insignificante. Hay que lograr por otras vías medidas más profundas y amplias". La URSS insiste en una negociación en el marco de la CSCE, sobre la base de las propuestas del Este, en junio pasado en Budapest, que establecen la retirada del territorio europeo de medio millón de soldados de cada bloque.

Foro de desarme

Entre los europeos occidentales ha ganado terreno la postura de aceptar un foro de desarme convencional en la CSCE. España, Italia y Francia apoyan esta medida, que creen abre buenas perspectivas de éxito, al poder ser conjugada la opción de desarme convencional con los dos cestos temáticos de cooperación tecnológica y derechos humanos.

Estados Unidos se opone a este foro, que, según manifestó el jefe de la delegación norteamericana, Warren Zimmermann, haría aún más compleja la negociación que un foro reducido. En todo caso, la posibilidad de una negociación sobre armamento convencional con perspectivas de éxito que eliminara, con una reducción verificable de la superioridad convencional soviética en el continente, la oposición europea a la desaparición total de los misiles nucleares de alcance medio es ya la principal cuestión a tratar en la comisión sobre el primer cesto, el de seguridad y desarme.

Estados Unidos ya ha anunciado que va a centrarse en la, denuncia de los derechos hu manos en el Este, y solicitará la creación de una comisión de vigilancia y verificación de los acuerdos de la CSCE en este te rreno. Esta comisión, formada por representantes de los 35 países, tendría derecho a viajar a todos los países sospechosos de violaciones para hablar con los afectados. Según Zimmermann, los avances registrados en la URSS al respecto han sido "mínimos". Moscú ha declarado estar dispuesto a tratar con franqueza estas cuestiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de noviembre de 1986

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