Sarney congela el proyecto de Constitución brasileña elaborado por encargo de Neves

El presidente brasileño, José Sarney, ha congelado el anteproyecto de Constitución que, encargado por Tancredo Neves, fallecido en 1985 en Vísperas de su toma de posesión como jefe de Estado electo de Brasil, fue depositado en sus manos, como sustituto de Neves, a finales de septiembre y tuvo un destino sin gloria: el anteproyecto no será presentado a la Asamblea Constituyente que salga de las urnas el día 15 de noviembre. Más de 50 brasileños, de distintos sectores de la sociedad, elaboraron el voluminoso texto, de 468 artículos, a lo largo de un año.La idea de crear una comisión de notables para estudiar la cuestión constitucional y fortalecer las bases de los futuros parlamentarios vino de Neves, antes de fallecer en 1985 sin haber logrado asumir la presidencia. Su inesperado sustituto, José Sarney, quien a lo largo de todo el régimen militar fue precisamente uno de los pilares políticos de la dictadura, hizo algunos cambios en la comisión original.

Tras la creación de la comisión, la izquierda brasileña la consideró demasiado elitista y conservadora. Curiosamente, al terminar sus tareas, el grupo fue acusado de socializante por los conservadores. Para empeorar la situación, el Gobierno del presidente Sarney aseguró que no pretende enviar el texto a la Asamblea Constituyente en 1987, "a menos que algún parlamentario así lo solicite".

Fue como un jarro de agua fría para la megalomanía que se había apoderado de la mayoría de los integrantes de la comisión, especialmente de su presidente, el jurista Alonso Ariños de Mello Franco, católico de pura estirpe conservadora y autor de todas las transformaciones sufridas por la Constitución de 1946 a lo largo de la dictadura y, sorprendentemente, nombrado a la cabeza de la comisión que debería elaborar una Constitución democrática para Brasil.

De esta manera, lo que habría sido la gloria de los notables, entre los cuales se encuentra el escritor Jorge Amado, terminó por ser un texto aparentemente sin destino. La idea original de Neves era que sirviera de base para un gran debate nacional sobre la Constitución. Con Samey, el plan se alteró. El proyecto sufrió una demora de tres meses, lo que hizo que su final coincidiese con la campaña electoral.

Además, los candidatos no parecen tener la más mínima preocupación por discutir problemas constitucionales: las elecciones, el 15 de noviembre, coinciden con los comicios para cubrir los puestos de gobernadores de los Estados brasileños, y en ellas se juegan su futuro varios líderes importantes, desde los adeptos a la Nueva República, como el presidente Sarney, hasta veteranos opositores del régimen militar, como el gobernador socialista de Río de Janeiro, Leonel Brizola, y el viejo líder de la izquierda en el noreste brasileño, Miguel Arraes, por no hablar del dirigente sindicalista Luis Ignacio, Lula, da Silva, de Sâo Paulo.

Como remate, el propio presidente Sarney no demostró ningún interés en discutir el texto con sus asesores.

El texto presenta sin embargo algunas propuestas que significarían profundos cambios en el panorama político brasileño. Para empezar, el proyecto propone la plasmación de un sistema parlamentario de gobierno, al contrario del presidencialismo que impera en Brasil. Hubiera, por tanto, creado la figura de primer ministro, reduciendo considerablemente los poderes actuales del presidente. El régimen de gobierno propuesto se inspira pues en el modelo francés.

Otra novedad es que parte de los diputados nacionales son elegidos por votos salidos solamente de sus regiones de inscripción, o distritos, y la otra parte sale de listas nacionales. Propone también la descentralización tributaria, para dotar a los municipios de mayores recursos que en la actualidad.

Se prevé asimismo una reforma profunda del sistema judicial nacional, que descentralice la justicia federal y cree nuevos tribunales de justicia.

Otros dos puntos considerados importantes son la ampliación de la acción del Estado en la economía y la restricción al capital extranjero, con la aplicación de normas para facilitar la nacionalización de empresas.

El anteproyecto es el más largo de todas las constituciones estudiadas en Brasil y difícilmente encontrará paralelo en otras constituciones en el mundo. La Constitución portuguesa, por ejemplo, es considerada larguísima con sus 300 artículos. La española tiene 169, la alemana 141, la francesa 92. El proyecto brasileño tiene 468, y es de una extrema complejidad.

Varios analistas consideran que el texto reúne sugerencias a veces generosas, a veces utópicas, en el campo social, junto con. una intención estatizante para la economía.

La comisión trabajó un total de unas 100 horas, en reuniones en Brasilia, en los lujosos salones del hotel Gloria; en Río de Janeiro, y finalmente en la elegante localidad de Itaipava, en las montañas vecinas a Río.

El proyecto de Constitución establece que "todo ciudadano tiene el derecho a una vivienda de dimensiones adecuadas, en condiciones de higiene y confort", sin especificar qué es lo que eso significa en términos concretos y mucho menos cómo lograr los recursos. Está prevista, además, una jubilación para las amas de casa.

.La jornada de los trabajadores no podrá ser superior a las 40 horas por semana, y la mitad de las plazas en las escuelas públicas queda reservada a "personas sin medios".

Queda por esperar, ahora, que algún parlamentario pida al presidente que envíe el texto a la Asamblea Constituyente. De otro modo el texto de los notables quedará en el baúl de los recuerdos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de octubre de 1986.

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