La valentía de Jerome Andrews

ENVIADO ESPECIAL La presente edición de la Bienal dedica un amplio aparte a la danza norteamericana y su especial relación con la vanguardia histórica europea. Jerome Andrews es pieza capital de este puente de plata para la ósmosis estilística y creativa entre los dos continentes.
Con sus 80 años a cuestas, Andrews ha aparecido en escena en un sobrio programa de tres solos. Por su cuerpo ha pasado el tiempo y la historia de la danza contemporánea, desde Denisshow y Graham hasta Wigman y Kurt Jooss. Él ha formado a muchos creadores franceses, y su actuación es la dramática evocación de una belleza y vitalidad que ya no están, la entrega subliminal de un baile ahora imposible. Viéndole, en la tristeza de las carnes blandas, se comprueba cómo el espíritu de la danza está vivo. Bien ha valido la pena venir a Lyón por su hora escasa de recuerdo.
Por su parte, la compañía Limon ha demostrado su resurreccion en el Theatre du 8, con un programa mixto de piezas de José Limon excelentemente conservadas y una creación brillante de la alemana Susane Linke, donde está presente la herencia de Pina Bausch y la escuela germana. La compañía Limon es la única institución norteamericana que ha aceptado orgánicamente la relación con Europa. Humor y pasión están presentes en la pieza de Linke, con la repetición infinita de una centena de compases sinfónicos de Beethoven.


























































