El nuevo Gobierno italiano supera la votación de confianza en el Parlamento

La crisis de Gobierno en Italia concluyó definitivamente ayer con la réplica final del presidente del Gobierno, el socialista Bettino Craxi, que cerró el debate en la Cámara de Diputados. Como estaba previsto, los parlamentarios de los cinco partidos que constituyen la mayoría de Gobierno, idéntica a la anterior, dieron su voto de confianza, a mano alzada, al nuevo Gabinete. Hubo 352 votos a favor y 227 en contra.

El discurso de Craxi, que cerró el debate parlamentario, duró sólo 40 minutos. Rechazó la idea de que el nuevo Gobierno vaya a ser sólo de "mera administración", en espera del cambio de guardia en la Presidencia del Gobierno en marzo, como estipula el acuerdo secreto firmado por los cinco partidos de la mayoría.Y añadió: "Yo espero que la actual coalición sepa expresar lo que de reformista y progresista existe en los cinco partidos del Gobierno". Rechazó como simple "antecámara de elecciones" todas las propuestas que se habían barajado de posibles Gobiernos durante esta crisis. La única que Craxi tomó en consideración fue la de un Gabinete de programa abierto a todas las fuerzas políticas sin distinción, barajado por el partido comunista.

El presidente dijo que se trata de algo "muy serio y muy importante" que deberá, si acaso, "entrar por la puerta y no por la ventana de una crisis apresurada". Los comunistas habían pedido repetidamente a Craxi que su partido no acabe esclavo de la Democracia Cristiana, y que acepte una alternativa de izquierda.

Durante más tiempo que el propio Craxi intervino el secretario general del partido Democracia Proletaria, Marco Capanna, para decir, en un discurso de 90 minutos, que era la primera vez que en un debate sobre la confianza al Gobierno "no había tomado la palabra ni uno solo de los secretarios de los partidos que forman el Gobierno".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 08 de agosto de 1986.

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