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Impedida la entrada de la viuda de Tito al 13º Congreso de los comunistas yugoslavos

Los servicios de seguridad impidieron ayer que Yovanka Budisavijevic, la conflictiva viuda de Josip Broz Tito, el líder yugoslavo fallecido en 1980, entrara en el recinto en que se celebra el 13º Congreso de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia. La viuda de Tito se presentó de improviso en el Palacio de Congresos acompañada de dos policías de paisano. No llegó a la sala donde se celebraba el pleno. Con traje oscuro y moño de abundante cabellera, dio unos pasos hasta la secretaría. Sus acompañantes ahuyentaron a los fotógrafos presentes. Poco después fue conducida a la puerta. No exhibió ninguna credencial.

Con un llamamiento a la unidad de los ocho entes autónomos yugoslavos (seis repúblicas y dos regiones), para que la federación pueda superar la aguda crisis política y económica que vive, Vidoye Zakovic, presidente de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia, inauguró el 13º Congreso del partido. Retratos estilizados de Lenin, Marx y Engels presidían la reunión. Más grande, dominando la sala, aparecía uno de Tito.

Hace unos días, la viuda del mariscal intentó exponer sus problemas a altos funcionarios del partido. Lo mismo hizo cuando, hace unas semanas, se reunieron los ex combatientes, entre los que ella tiene bastantes amigos por haber sido oficial del Ejército partisano. El caso Yovanka está empezando a hastiar a una población empobrecida por la crisis. La viuda de Tito reclama una villa más elegante que la que le han construido junto a la residencia del embajador estadounidense, en el mejor barrio de Belgrado, y parte de los bienes que la rodearon en los 28 años de lujo que vivió junto a Tito.

Embestida de la derecha

Vidoye Zarkovic advirtió de que hay una embestida de la derecha. "Dicen que tenemos que reconstruir el sistema de propiedad social y fomentar la llamada economía mixta", aseguró, "sin que la economía social deba prevalecer necesariamente. Llegan a proponer que se reprivatice lo nacionalizado por un sistema de acciones y critican la socialización de la sanidad pública, la enseñanza y la construcción de viviendas".En otra parte de su alocución, Zarkovic atacó las tendencias estatalistas que querrían acabar con el impulso de la autogestión, muy recortado durante esta crisis económica por tecnócratas que desean que haya menos discusiones en los consejos obreros y más eficacia. "El peligro número uno de las fuerzas contrarrevolucionarias es el nacionalismo", dijo. Se refirió negativamente a la historiografía moderna. Muchos historiadores serbios publican últimamente panfletos contra la minoría albanesa y la nacionalidad croata.

Toda Yugoslavia puede seguir por la televisión buena parte de este congreso, el más abierto de los países socialistas europeos. Pero los televidentes alternan los debates con las retransmisiones de los partidos del Mundial de México. Lo que les preocupa es el peligro de una nueva devaluación del dinar, la moneda yugoslava, y que se adopten medidas tendentes a frenar el turismo yugoslavo hacia Grecia, Italia y Austria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de junio de 1986