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El Gobierno sandinista admite la existencia de fallos en la gestion económica

"Es terrible, no hay nada en los supermercados, y los precios son desorbitados" afirma una joven ama de casa nicaragüense. La guerra, el embargo comercial impuesto por EE UU y la reducción de la producción han hecho que la vida sea cada vez más dura. Pero las causas no son sólo externas. El propio régimen, por boca del presidente, Daniel Ortega, ha admitido la existencia de fallos en la gestión económica.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que gobierna el país, duplicó este año los sueldos y los precios para compensar el índice de inflación, que oficialmente fue de 200% en l985, y ha pedido un aumento urgente de la productividad, en el marco de un denominado plan económico de supervivencia, que anima a sustituir, con "ingenuidad y creatividad", los artículos que no se pueden comprar. Además de la guerra con la contra, que ha perjudicado gravemente la producción agrícola, Nicaragua sufre los efectos de las sanciones económicas norteamericanas, que han forzado a este país a buscar nuevos clientes; para sus exportaciones de plátanos, langosta y gambas, que anteriormente estaban destinadas exclusivamente a mercados de EE UU. A ello hay que añadir la caída, en términos reales, de los precios de la mayor parte de las exportaciones.Estados Unidos también ha utilizado su poder de veto en el Banco de Desarrollo Internacional y en el Banco Mundial para impedir el acceso de los sandinistas a los préstamos de estos organismos financieros.El grupo de investigación independiente conocido como Investigación Social y Económica de Coordinación Regional ha calculado que el veto de Washington ha impedido que Nicaragua se benficiara, desde 1981, de unos 272 millones de dólares (unos 38.000 millones de pesetas) en préstamos, a lo que hay que añadir la pérdida de más de 76,7 millones de dólares (10.700 millones de pesetas) por los efectos del embargo.Pero numerosos observadores creen que el Gobierno nicaragüense no está libre de culpa en cuanto al caos económico. El presidente Daniel Ortega admitió este hecho durante la celebración del pasado Primero de Mayo, al afirmar que "hay que mejorar la administración para poder controlar la crisis y distribuir el pan con justicia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de mayo de 1986

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