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Siria, un país en el punto de mira

"Un mal menor" para Israel

J. V.Hafez el Asad, nacido en 1928 en una familia campesina de confesión musulmana alauí, se adhirió desde muy joven al partido nacionalista árabe Baaz. Formado como piloto de guerra, era jefe de la aviación y ministro de Defensa cuando en el septiembre negro de 1970 el rey Hussein expulsó de Jordania por las armas a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).En aquella ocasión Hafez el Asad se negó a apoyar con sus aviones a los carros de combate sirios que acudieron en socorro de los palestinos y que, por ello, fueron triturados por los jordanos. Entonces, detuvo a los gobernantes baazistas y se hizo con el poder.

Casado, padre de cinco hijos, las bestias negras del presidente sirio, familiarmente llamado Abu Slieman, son Israel, los dirigentes egipcios desde la firma de los acuerdos de Cami)

David y, muy en particular, el líder de la OLP, Yasir Arafat. Su sueño político es consolidar la hegemonía siria en Líbano y el movimiento palestino. Se le ha llamado el Bismarck del Próximo Oriente y se le considera "un magnífico destructor de las jugadas ajertas y menos dotado para construir y rematar las propias".

Ahora, Asad es acusado de amparar a terroristas shiíes y palestinos en el valle libanés de la Bekaa y de dar asilo en Damasco al terrorista Abu Nidal. Se le reprochan sus malas compañías libias e iraníes. Se alude a la presunta participación de sus agentes en algunos de los recientes atentados cometidos en Europa y, últimamente, se expulsa a algunos de sus diplomáticos en Londres.

Con todo, nadie quiere su caída; ni Israel, cuyos líderes han declarado en ocasiones que le consideran "un mal menor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de mayo de 1986