SIDA
Agradecemos vuestro reportaje del domingo 13 de abril de 1986 titulado Presos del SIDA, condenados al contagio. En realidad, la hipocresía de esta sociedad merecería que se titulara condenados a muerte. La Administración tiene que asumir que en las cárceles hay homosexualidad y hay drogas, le guste o no le guste, y actuar en consecuencia: distribuir a todos los presos jeringuillas y preservativos; a todos, sin hacer preguntas, pues muy pocos podrán reconocer que se pinchan o tienen relaciones homosexuales.Lo que está sucediendo en las cárceles españolas, si no queremos matizar, es genocidio.
Por otra parte, nos. permitimos sugerir a EL PAÍS que se haga eco de la campaña de prevención que lleva a cabo el Taller de Educación Sanitaria de la Comunidad Autónoma de Madrid y que el teléfono del SIDA (273 11 12) no sólo aparezca en la agenda, sino en lugar destacado, como los anuncios de Amnistía Internacional o de Unicef, pues luchar contra la difusión del SIDA es luchar por la vida. El SIDA no sólo ha puesto en peligro la salud pública; de paso, está poniendo a prueba la solidez o no de la convivencia democrática, del derecho de todos y cada uno de los ciudadanos a ser respetado y valorado-
. Comité Ciudadano Anti-SIDA de Madrid. .
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