Crítica:CINECrítica
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Geografía fantástica

Peter Pan

Realizada inmediatamente después de Alicia en el país de las maravillas, esta versión, en dibujos animados, de un clásico de la literatura infantil, escrita en 1904, tiene como tema central el deseo de no crecer, la negación del mundo adulto, una ilusión que es la materia misma con que se funda una gran parte de la industria del espectáculo. No es, pues, extraño que existan otras versiones de Peter Pan, una rodada en 1925, en pleno período mudo; otra televisiva, de 1950, con Mary Martin como Wendy; una tercera, de 1971, con el indiscutible acierto de elegir, a Mia Farrow como eterna niña, y, por último, una aproximación desencantada rodada por Raúl Ruíz en 1983, La ville des pirates, que se erige en la única competidora seria en el terreno de una óptica opuesta de la salida de la fábrica Disney. A la lista hay que añadir otra adaptación libérrima, el esforzado Río de oro de Jaime Chávairri, con Bruno Ganz como Peter y Ángela Molina como Wendy, ya creciditos.El Peter Pan disneyano también buscó sus personajes en la realidad de carne y hueso. El capitán Garfio, sin duda la creación de más entidad de entre todas las criaturas de la película, se diría inpirado en el Basil Rathbone, pirata que luchaba contra Errol Flyn, aunque lo cierto es que fue Hans Coried quien sirvió de modelo humano para los dibujantes.

Director: Hamilton Luske, Clyde Geronimi y Wilfred Jackson

Guionistas: Ted Sears, Bill Peet, Joe Rinaldi, Erdrnan Penner, Winston Hibler, Milt Banta y Ralph Wrigth. Música: Oliver Wallace. Directores de animación: Milt Kahl, Franklin Thomas, Wolfgang Reitherman, Ward Kimball, Erie Larson y Oliver Jolinston. Basada en el relato de sir James R. Barrie, Peter Pan es una producción de Walt Disney de 1963 para la RKO. Salas en Madrid: Alcalá Palace, Alexandra, Espronceda. Madrid.

La coqueta Campanilla

Dupree cumplió idéntica función a la hora de buscar un original para el saltarín Peter Pan, y Marilyn Monroe fue el punto de partida para la celosa y coqueta Campanilla, la Tinker Bell que complica toda la aventura infantil aportando una explícita carga de sexualidad que Wendy se empeña en negar o en reconducir hacia comportamientos institucionalizados.De entre toda la producción de largometrajes de Walt Disney, Peter Pan destaca por dos razones: porque no rezuma sentimentalismo y moralina; es, decir, porque no chantajea al espectador con continuos juegos de identificación en los que el héroe clama por una mamá desde el desamparo más absoluto, y porque nos propone dos geografías opuestas, altamente estilizadas, en las que Londres aparece como el espacio de la racionalidad familiar y el país de Nunca Jamás es una premonición de Disneylandia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de abril de 1986.