Alcohol y conducción
De vez en cuando se efectúa una oleada de denuncias de que una de las principales causas de mortalidad y morbilidad son los accidentes de tráfico. Desafortunadamente nos olvidamos en seguida y, además, las medidas oficiales para solucionarlo són escasas e ineficaces. Como especialista responsable de la neurología del hospital Joan XXIII, de Tarragona, he tenido que asistir algunos miles de accidentados con traumatismos craneales a lo largo de los últimos 15 años, y vivir a menudo el drama médico y social que plantea una persona en general joven que, de la plena capacidad, pasa repentinamente a una situación gravísima o agónica. Un elevado porcentaje de accidentados llegan en una situación de embriaguez que oscila entre unas copas breves y una abundante libación.Todo lo anterior es bien sabido pero, ¿cuáles son las medidas legales para evitarlo? En Francia se determina obligatoriamente el nivel de alcohol de todo conductor accidentado, y en caso positivo se le sanciona severamente. En Japón nadie bebe una copa cuando ha de conducir, pues el control es riguroso. Aunque hay personas conscientes y cumplidoras, en nuestro país el vino es demasiado habitual y es preciso que la ley sea clara y enérgica, y obligue a determinar el nivel de alcohol cuando se produce un accidente.-


























































