Cita periodística en el puente Glienicke

Cerca de 200 periodistas llegados de todo el mundo para presenciar el canje de espías y la puesta en libertad de Anatoli Charanski, el disidente soviético más conocido en Occidente tras el físico nuclear Andrei Sajarov, se dieron ayer cita en el palacio Glienicke, a pocos metros del puente del mismo nombre donde se producirá el intercambio. Ávidos de noticias concretas tras una larga semana jalonada de rumores y especulaciones, los periodistas salieron más que frustrados del encuentro con un portavoz norteamericano tremendamente parco.Algunas de las cadenas de televisión estadounidenses y las agencias de prensa internacionales mantienen desde el lunes de" la pasada semana a periodistas permanentemente destacados junto al puente, a temperaturas que han llegado a descender por debajo de los 20 grados bajo cero.

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En un escenario completamente blanco-debido a las fuertes nevadas del domingo, y con el río Spree y sus ramales cubiertos por una gruesa capa de hielo, destacan el escudo de la República Democrática Alemana, que marca la frontera en el mismo centro del puente Glienicke, y la bandera roja con la hoz y el martillo que ondea pocos metros más lejos, en territorio de la RDA.

El puente Glienicke se hizo célebre con el primer gran intercambio de espías, entre el piloto norteamericano Gary Powers y el agente, soviético Rudolph Abel. Desde entonces han sido varias las operaciones del mismo tipo realizadas en el lugar.,

El puente, usado sólo para el paso fronterizo de miembros de las misiones militares aliadas y desde hace un año, por delegaciones diplomáticas, estuvo a punto de crear un conflicto cuando en noviembre de 1984 la RDA lo cerró alegando necesidad de ,reparaciones.

Estados Unidos protestó inmediatamente ante la URSS y el puente quedó abierto, si bien las reparaciones necesarias, que lo eran, fueron pagadas por las autoridades de Berlín Oeste.

Ayer, todo el recinto cercano al puente quedó cerrado por barreras y fuerzas policiales. A las 8.30 de hoy se abrirá para los periodistas, que deberán alinearse en las aceras de la calle del Rey, que parte del puente hacia Berlín Occidental, hasta una distancia mínima de cerca de 30 metros.

Varias decenas de remolques y coches, que a lo largo de una semana de espera las cadenas de televisión han estacionado en las cercanías del puente, fueron alejados ayer por motivos de seguridad y entre fuertes protestas de los periodistas afectados, especialmente de los de aquellas cadenas de televisión que tienen intención de retransmitir en directo la operación del canje.

Un gran despliegue técnico de generadores, emisoras, líneas telefónicas y cables de alta tensión fue desmontado y alejado del puente: la policía alemana teme no poder garantizar la seguridad durante la operación si no queda libre al menos una amplia franja entre los periodistas y los agentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 10 de febrero de 1986.

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