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González trata hoy de convencer a Fraga de que le apoye en el referéndum

El presidente del Gobierno, Felipe González, realizará hoy un último intento de convencer a la oposición para que abandone su actitud abstencionista ante el referéndum sobre la OTAN, en el marco del debate sobre paz y seguridad que comienza esta tarde en el Congreso. González formulará una oferta de consenso para diseñar la política de seguridad española. Tras esta sesión, el Gobierno pedirá a la Cámara que autorice el decreto por el que se convoca esta consulta, que se celebrará el próximo 12 de marzo. Según todas las previsiones, las minorías parlamentarias se abstendrán, por lo que el referéndum se convocará exclusivamente con los votos favorables del PSOE y del Grupo Mixto.

"Desde siempre el Gobierno ha intentado conseguir el consenso en el Parlamento para esta cuestión y no hemos perdido la esperanza de que así sea", confió ayer el presidente del Grupo Parlamentario Socialista, Eduardo Martín Toval. Si este consenso se alcanza, el Ejecutivo espera un cambio de actitud de la oposición respecto al referéndum, que se traduciría en el abandono de su propuesta abstencionista en favor de la respuesta afirmativa.Los dirigentes socialistas estiman que el consenso está contenido en la definición del Gobierno respecto a la OTAN, que se sintetiza en la pregunta que va a ser formulada a los españoles.

El debate comenzará esta tarde con la intervención de Felipe González, tras la cual habrá un intervalo de media hora, que dará paso a la palabra de Manuel Fraga, presidente de Alianza Popular. Fraga expresó ayer su intención de llevar personalmente "el peso del debate" e identificó la actitud de Felipe González con la de un dirigente "de un país tercermundista y no europeo". Esta sesión concluirá el jueves con la votación del decreto de convocatoria del referéndum.

Por otra parte, el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, defendió anoche en una entrevista en TVE la permanencia de nuestro país en la Alianza Atlántica, asegurando que la eventual salida de la organización "traería perjuicios que pagarían los ciudadanos españoles"

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de febrero de 1986