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Crítica:FLAMENCO
Crítica

La noche de Juan Carmona

El mundo del flamenco madrileño quiso rendir homenaje a Antonio Redondo, presidente de la Peña Juanito Valderrama. Homenaje justificado, ya que Redondo, sin ser artista de lo jondo, es un hombre que ha dedicado gran parte de su vida a apoyar innumeras actividades flamencas.El festival fue demasiado largo. Seis horas son muchas horas, sobre todo cuando el 50% de los artistas -y quizás me quedo corto- no daban la talla.

Pese a ello, el nivel artístico general se salvó gracias a la presencia de profesionales tan solventes siempre como Gabriel Moreno y Chaquetón. Moreno, aunque se hallaba enfermo y por ello disminuido de facultades, dejó constancia de su gusto exquisito, su musicalidad y su gran conocimiento en tientos, fandangos, tangos y bulerías. Chaquetón estuvo espléndido, como casi siempre, y sus cantes por malagueña del Mellizo, por alegrías y por bulerías fueron eminentes, aunque un público proclive a lo fácil quizás no los apreciara como merecían.

Festival Homenaje a Antonio Redondo

Cine Sur, Parla (Madrid), 22 de noviembre

Junto a ellos hay que recordar el serio quehacer de Morilla, pese a que no acertó en la petenera; la voz rota de Marcelino en un excelente cante por soleá; el calco marchenero de Cortés; la entrega de Merenguito, muy centrado, incluso en un cante para baile por cantiñas, y unos cuantos fandangos, demasiados, de Farina.

El héroe de la noche fue Juan Carmona El marqués, un joven guitarrista que acompañó a casi todos los actuantes sin desmayo. Este muchacho progresa de manera sorprendente, y en cuanto afine algunas pequeñas irregularidades derivadas de su extrema juventud e inexperiencia dará un juego extraordinario. En concierto se está alejando quizás demasiado de la esencia flamenca en aras del virtuosismo de ejecución, siempre de mayor efecto.

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