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Una huelga de personal obliga a cerrar la Alhambra por primera vez en su historia

Por primera vez en su historia, la Alhambra y el Generalife de Granada permanecieron cerrados al público durante toda la mañana de ayer debido a la huelga que protagonizaron entre las nueve de la mañana y la una de la tarde los trabajadores del conjunto. Pese a la intención del comisario, Mateo Revilla, no funcionaron los servicios mínimos. Durante el paro, el comité de empresa mantuvo una reunión con él de la que no surgió acuerdo alguno. La principal reivindicación de los trabajadores es el cobro de los abonos extraordinarios de 50.000 pesetas bimestrales que recibían del anterior patronato.

La cantidad que percibían los trabajadores hasta ahora provenía de los ingresos del servicio de publicaciones de la Alhambra, que no estaban declarados a Hacienda y que iban a parar a una cuenta sin fiscalizar.Ante el estupor de los contados turistas que subieron al recinto de la Alhambra, un numeroso grupo de trabajadores hizo guardia para impedir el paso a la entrada principal del monumento. Los operarios de la Alhambra se vienen rigiendo desde hace años por el convenio colectivo de la construcción, uno de los más altos de Granada. Los emplea: dos solicitan que todos los emolumentos que reciben sean recogidos en el nuevo convenio que han de firmar con la Administración autonómica, incluidos los que percibían fuera. de nómina. Al pasar la Alhambra y el Generalife a depender de la Junta de Andalucía, los trabajadores tienen rango de funcionarios.

El pasado mes de agosto se firmó el convenio de los funcionarios de la Administración andaluza. La postura de la Junta de Andalucía, mantenida por el comisario de la Alhambra, es que la percepción de dichas cantidades pasa porque los trabajadores hagan las reclamaciones previas ante la comisión paritaria de Sevilla que vigila el cumplimiento del convenio de la Administración autónoma. La comisión está compuesta por los sindicatos UGT y CC OO y representantes del Ejecutivo andaluz. Los trabajadores de la Alhambra no han recurrido hasta el momento a dicha comisión debido a que buscan un acuerdo previo directamente con el órgano rector del conjunto árabe.

No obstante, según Mateo Revilla, la comisaría ha hecho gestiones ante la Dirección General de la Función Pública, a través de la Secretaría General Técnica de la Junta de Andalucía, con el fin de hallar una solución viable. Al término del paro de ayer, que se mantendrá hasta que no se encuentre un acuerdo, Carlos Martín, representante de Comisiones Obreras, declaró su intención de reunirse por fin con la comisión paritaria en Sevilla para exponerle las reivindicaciones. Otro punto que se trató en la reunión entre el comisario y el comité de empresa fue el relativo a los servicios mínimos. En la tarde del sábado, Revilla, mediante un comunicado, garantizaba la vigilancia y el acceso al conjunto monumental. Sin embargo, los trabajadores se negaron a ello al creer que siguen siendo responsables de la seguridad de la Alhambra, y que, con sólo seis guardas, no se puede garantizar. El comisario había decidido abrir la Alhambra de forma gratuita durante el tiempo de huelga. Los trabajadores le exigieron un documento donde él asumiera la responsabilidad de los deterioros que se pudieran causar durante la apertura con sólo seis vigilantes.

Frente al palacio de Carlos V una pancarta anuncia a los visitantes la huelga "por nuestras reivindicaciones económicas y sociales". Varios grupos ole turistas debieron suspender la visita contratada a través de agencias de viaje. Según los guías, que aguardaban cerca del acceso principal, el paro no tuvo especiales contratiempos para los visitantes debido a la poca afluencia por estas fechas de baja temporada. Durante las horas que duró la huelga un nutrido grupo de policías vigiló a los trabajadores.

Cuando rondaba la una de la tarde se organizó una asamblea en la que Carlos Martín explicó la postura inflexible del comisario, del que dijo que "quiere imponer el autoritarismo de aquel otro personaje, el emperador Carlos V, que tiró parte de la Alhambra para construir su palacio". Instantes después, los trabajadores realizaron una corta manifestación hasta la ventana del despacho del comisario, donde gritaron lemas contra, su gestión.

Mientras los trabajadores volvían a sus puestos, minutos más tarde, el comité de empresa se entrevistó con el gobernador civil de la provincia para pedirle que mediara en el conflicto y solicitar explicaciones por la presencia de las fuerzas del orden.

Vigilancia

El paraíso de sol y aventura que pregonan los folletos de las agencias de viaje para la Alhambra de Granada no cumplió ayer el tópico. La caza de la foto en familia se convirtió en un arduo ejercicio. Los huelguistas se mantenían esparcidos por los accesos al recinto, a pocos metros de la Policía Nacional. Un turista buscaba un plano que no desluciera su foto. En su afán pisó un seto y más de 100 voces de trabajadores rugieron la prohibición, mientras que otros explicaban a sus compañeros que aquellas tareas de vigilancia no se podían asumir, que estaban en huelga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de noviembre de 1985