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Crítica:MÚSICA CLÁSICA
Crítica

Dos mujeres en la palestra

Lo anecdótico prevalece con frecuencia sobre lo sustancial, y así, el concierto de la Orquesta de Cámara de Madrid tuvo un obstinado preludio en los medios informativos, llamando la atención sobre el hecho de que por vez primera una mujer dirigiese una orquesta en el Real.Pero el concierto, con un equilibrado programa con obras barrocas y clásicas tuvo cosas más reseñables que la presentación de Mercedes Padilla al frente de un conjunto orquestal.

En primer lugar, la propia actuación de la Padilla, digna de elogio por el buen conocimiento que mostró de las partituras, aunque su gesto, a veces un poco rígido, haya de ganar con la experiencia en recursos y flexibilidad.

En segundo lugar, la orquesta misma, con la clásica formación de cámara, integrada por un grupo selecto de instrumentistas de la Orquesta Nacional.

Orquesta de Cámara de Madrid

Dirección de Mercedes Padilla. Obras de Vivaldi, Haendel, Mozart y Stamitz. Teatro Real. Madrid, 5 de noviembre.

Todos respondieron con el excelente nivel que de ellos cabe esperar.

Finalmente, la actuación de la flautista Juana Guillem como solista del Concierto en sol mayor, op. 29, de Stamitz. Juana Guillem dio una verdadera lección de musicalidad e irreprochable técnica. Su estilo, su fraseo decidido y valiente, nos recordaron más de una vez el arte del gran Jean-Pierre Rampal.

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