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El Gobierno nombra nuevo secretario de Estado para la CEE sin haber resuelto la elección del segundo comisario

Pedro Solbes, hasta ahora secretario general técnico del Ministerio de Economía, fue nombrado ayer por el Consejo de Ministros nuevo secretario de Estado para las Comunidades Europeas. La sustitución de Manuel Marín al frente de la secretaría de Estado se produce para no seguir retrasando la estructuración de la política española hacia la Comunidad, que a partir del 1 de enero próximo absorberá más del 50% de la actividad de la Administración. Tras la ruptura del anunciado consenso con Alianza Popular, el segundo comisario sigue siendo un secreto de Estado, reservado a la decisión personal de Felipe González, aunque, según declararon ayer fuentes oficiales, el nombramiento es "cuestión de días".

La coordinación de la política española con respecto a la Comunidad Económica Europea (CEE) descansa sobre tres pilares: la Secretaría de Estado para la CEE, la representación permanente en Bruselas, y los dos comisarios y otros altos funcionarios europeos que corresponden a España como país miembro del Mercado Común.El nombramiento del segundo comisario se ha convertido en el tema más espinoso de resolver antes del ingreso en la Comunidad. La tesis que primó en el Gobierno de consensuar su nombramiento con el principal partido de la oposición perseguía, además de respetar una práctica no unánime en los diez, mantener una política de colaboración en los temas comunitarios. Parecía aconsejable la cooperación durante la primera etapa del período transitorio, porque en ella se acumularán las principales dificultades para nuestra economía. Además, fuentes de la Trinidad han insistido siempre en que el tratado español es complejo y contiene prácticamente 100 temas de gestión, lo que hace imprescindible aunar esfuerzos.

Fin del consenso

Fuentes del Gobierno han insistido en que el "empecinamiento" de Manuel Fraga en su terna de candidatos (Carlos Robles Piquer, especialmente, Guillermo Perinat y Antonio Navarro) ha hecho imposible el consenso, ya que no "son los candidatos idóneos para esta primera etapa tras el ingreso". Ahora se insiste en que el candidato, cuya primera cualidad ha de ser "su competencia en temas comunitarios", puede ser un hombre del PSOE o "un independiente próximo".Más importancia tiene aún la disputa con Bruselas sobre las áreas de responsabilidad a adjudicar a los altos funcionarios (comisarios, directores generales, etcétera) que corresponden a España en la Comisión Europea, porque, aunque en la CEE la nacionalidad es un argumento desterrado, nadie duda de la importancia de que primen los puntos de vista españoles en la adopción de una política determinada. España no acepta de buen grado las competencias de Asuntos Sociales y Transportes reservadas "en principio" para sus comisarios europeos y pelea porque le sea concedida la Dirección General de Pesca, que queda vacante, así como la de Relaciones con América Latina.

Desde hace meses, poco después de la firma del tratado de adhesión el pasado 12 de junio, la sustitución de Manuel Marín era cosa sabida. Su sucesor, Pedro Solbes, es uno de los integrantes de la task force, el grupo de técnicos que llevó el peso de la negociación en la sombra. Sin embargo, entre los negociadores comunitarios siempre se criticó el retraso porque España participa ya, además de en los Consejos de Ministros, en 148 comisiones comunitarias y puede bloquear cualquier decisión que afecte a sus intereses.

El pasado 28 de agosto, un real decreto estableció la pertenencia a Asuntos Exteriores de la Secretaría de Estado para la CEE. Precisamente, su adscripción orgánica había sido el principal elemento de debate, cuando durante las negociaciones para el ingreso surgieron problemas corporativos con diversos ministerios, en especial el de Agricultura. Para primar una política global comunitaria se había planteado conectarla directamente con la presidencia o vicepresidencia del Gobierno.

Pedro Solbes manifestó ayer que su objetivo fundamental es lograr precisamente ese "equilibrio, además de la necesaria coordinación con los distintos ministerios, que van a dedicar más de la mitad de sus efectivos a los temas comunitarios". El nuevo embajador permanente ante la CEE será Carlos Westendorp.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de octubre de 1985

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