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Ataque a dos buques españoles en la zona sahariana

Marruecos niega oficiosamente cualquier implicación y señala al Frente Polisario como autor de los ataques

Una fuente oficiosa del Gobierno marroquí negó ayer a EL PAÍS cualquier implicación de Marruecos en el ametrallamiento del pesquero Junquito y de la patrullera de la Marina de Guerra Tagomago en aguas del ex Sáhara español y aseguró que esto mismo había sido puesto inmediatamente en conocimiento del Gobierno español a través de la Embajada de Marruecos en Madrid. La citada fuente añadió que lamentaba el incidente, que calificó de "gravísimo" y culpó a la guerrilla saharaui, que, en su opinión, "pretende crear la confusión en un momento en que las relaciones entre España y Marruecos son buenas".

Con excepción de esta reacción oficiosa, el Gobierno marroquí permaneció en silencio a lo largo de toda la tarde de ayer y no hizo el menor comentario sobre el suceso, a consecuencia del cual falleció el cabo segundo de marinería José Manuel Castro, primer soldado español muerto en la zona en acto de servicio desde que España dejó de administrar el Sáhara español. En el mismo silencio se mantuvieron la agencia oficial de noticias Map, que a las 21.00 horas (22.00 de Madrid) aún no había informado de lo sucedido y la Marina Real, de quien depende el control marítimo del antiguo Sáhara español. No obstante, se supo a última hora en Rabat que uques de guerra marroquíes, alertados por lo sucedido, navegaban ya hacia el lugar del suceso.El embajador de España en Rabat, Raimundo Basols, conoció el alcance del incidente cuando se encontraba inspeccionando el consulado de España en Tetuán (296 kilómetros al norte de Rabat), trasladándose inmediatamente a la capital de Marruecos, en donde inició contactos con el Ministerio de Asuntos Exteriores de este país. Durante la ausencia de Basols, dos funcionarios de la embajada de España se hicieron cargo de la situación intentando recabar información sobre lo sucedido, la mayoría de las veces sin éxito, de sus colegas marroquíes.

Aunque en un principio existió cierta confusión sobre el origen de este doble atentado, a lo largo de la tarde y noche se fueron despejando las primeras dudas y todos los medios diplomáticos extranjeros consultados por este periódico coincidían en atribuir a unidades militares del Frente Polisario la paternidad del suceso, especialmente por el lugar donde se produjeron los ataques y por el sistema empleado (al parecer lanzagranadas), habitual en los comandos de esta organización que operan en la zona. Siempre según la información facilitada, la Marina Real marroquí no suele desplazar a sus unidades navales, especialmente patrulleras del tipo P-32, más al sur de Dagla, ya que se trata de una zona de conflicto que suele controlar el Frente Polisario en sus incursiones. Tampoco desde tierra se trata de una zona militarmente controlada por las Fuerzas armadas Reales (FAR), ya que el último puesto de vigilancia se encuentra en la localidad de Eslimi, bastante al norte de La Güera y del lugar donde fueron atacados los buques.

Medios diplomáticos acreditados en Rabat, aseguraron que el lugar donde se produjo el doble ametrallamiento se encuentra frente a una peligrosa franja que constituye uno de los puntos de acceso al Océano Atlántico de los guerrilleros saharauis. En esta misma zona, según estos medios, es donde se produjo hace 15 días el ametrallamiento y posterior hundimiento de una embarcación de recreo alemana, aunque sus tripulantes fueron rescatados por las unidades atacantes y trasladados a un punto de Argelia desde donde fueron repatriados a la República Federal de Alemania.

Este suceso coincide con la presencia en Ceuta de un grupo de estudiantes saharauis que atravesaron ilegalmente la frontera desde Tánger y solicitaron amparo de las autoridades españolas. También se produce a poco más de un mes de la visita a Rabat del ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, que precisamente tiene previsto entrevistarse estos días en Nueva York con su colega argelino, Ahmed Talib Ibrahimi, y a casi tres del último apresamiento de un pesquero español por parte de Marruecos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de septiembre de 1985