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Se reanudan las conversaciones de Ginebra

Bonn se sumará a las investigaciones de la 'guerra de las galaxias'

Una delegación parlamentaria de la República Federal de Alemania (RFA) ha adelantado ante un comité del Congreso de Estados Unidos que el Gobierno del canciller Helmut Kohl apoyará la participación de empresas germanas en el programa de investigación sobre la Iniciativa de Defensa Estratégica del presidente Ronald Reagan. La presión norteamericana para conseguir el compromiso de sus aliados de la OTAN en la investigación de la polémica guerra de las galaxias puede dar fruto este otoño con la firma de acuerdos marco con la RFA y el Reino Unido. Estos acuerdos de Gobierno a Gobierno permitirían a las empresas privadas de los dos países competir con sus proyectos por los 26.000 millones de dólares (4,4 billones de pesetas) presupuestados por la Administración de Reagan para la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) en los próximos cinco años.Sin embargo, fuentes británicas y germanas consultadas por EL PAÍS en Washington dijeron que aún es prematuro hablar de cerrar acuerdos. El Reino Unido pide al menos 1.500 millones de dólares (unos 255.000 millones de pesetas) de contratos para sus empresas y hasta ahora no ha conseguido una garantía norteamericana en este sentido. Una delegación de la RFA, formada por empresarios privados, científicos y representantes del Gobierno, ha recogido información en una visita de 10 días a EE UU.

Aunque las empresas estadounidenses ya están contratando proyectos, la SDI está aún pendiente de una importante decisión política: saber si la Administración de Reagan la autilizará finalmente como un instrumento de negociación, reteniéndola en una fase de investigación puramente académica y de laboratorio, a cambio de una reducción drástica del arsenal nuclear estratégico de la Unión Soviética. Existen también problemas importantes de presupuesto; el Congreso ha reducido en principio de 3.700 millones de dólares a 2.750 millones la cantidad presupuestada el próximo año fiscal para la SDI. Las cuestiones burocráticas y organizativas de dirección de la iniciativa tampoco han sido aún resueltas y Se está trabajando a medio gas.

La poderosa Loockheed Corporation, que ha firmado varias decenas de contratos para la SDI, ha optado por retrasar su inversión por miedo a que el programa no acabe concretándose.

La impresión obtenida por la delegación de la República Federal de Alemania que ha visitado EE UU es que la investigación para desarrollar un sistema de defensa espacial se encuentra aún en una fase muy primaria. Hasta 1995, siete años después de que Ronald Reagan abandone el poder, no se podrá saber si es posible establecer un escudo, aún limitado, contra los misiles enemigos.

Estas incertidumbres están compensadas por la realidad de que hay dinero presupuestado para los próximos cinco años, del que podrían beneficiarse las empresas alemanas. Después de recibir respuestas a las 218 preguntas que trajo la delegación, ésta recomendará. probablemente al Gobierno de Bonn que se firme un acuerdo de intenciones con Estados Unidos. Fuentes alemanas dijeron que EE UU ha garantizado que las empresas germanooccidentales sean partícipes de los beneficios tecnológicos derivados de la investigación de la SDI.

Acuerdos marco

El objetivo de los acuerdos marco o de intenciones es definir el nivel de acceso a la información secreta del proyecto; establecer el derecho a beneficiarse para otros usos, incluidos los civiles, de los descubrimientos tecnológicos que puedan obtenerse; derechos de patentes, garantías de participar en los beneficios de la SDI si el proyecto pasa de la fase de investigación a la de pruebas o despliegue de un sistema antimisiles en el espacio.La definitiva posición de la RFA podría ser concretada con motivo de la visita del canciller Kohl a Washington el mes próximo, donde será informado por Reagan de los preparativos de la cumbre con Mijail Gorbachov. A Washington le gustaría contar con el mayor número posible de apoyos europeos a la SDI antes de que el presidente se reúna, en noviembre, con el máximo dirigente soviético.

Hasta el momento, sólo la RFA, el Reino Unido y, en menor medida, Italia han respondido favorablemente a fa invitación norteamericana de participar en la fase de investigación de la SDI. Francia ha presentado como alternativa un proyecto tecnológico europeo conocido como Eureka; Dinamarca, Noruega y Canadá han contestado negativamente. Este último país ha precisado que deja abierta la posibilidad de que participen las compañías privadas.

Se espera que Bélgica diga definitivamente que sí, y la posición de Grecia es negativa. España, posiblemente el país europeo más retrasado en esta cuestión, ha anunciado la formación de una comisión para estudiar el asunto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de septiembre de 1985